Yago Foncillas, emprendedor: “El primer móvil no debe ser una distracción constante, sino un apoyo para su autonomía”
El fundador de ēllu explica que la tecnología puede ser positiva para los niños si se usa con acompañamiento, límites y protegiendo su seguridad.


La llegada del primer móvil es un momento crítico en la vida de los niños y adolescentes. Según Yago Foncillas, emprendedor y fundador de ēllu, la marca de pulseras inteligentes que va enlazada al móvil para compartir la ubicación, la forma en que se introduce la tecnología determina si será una herramienta útil o una fuente de riesgos. “El impacto de la tecnología en los niños depende de cómo se diseñe la herramienta. El gran riesgo del primer smartphone es la sobreexposición y la falta de filtros. Creemos que la tecnología debe ser un apoyo para su autonomía, no una distracción constante", explica. Por eso, recomienda retrasar la llegada del primer teléfono hasta que el niño tenga madurez y, cuando llegue, usarlo bajo un acompañamiento activo de los padres.
Pero no todos los dispositivos son iguales. Foncillas señala que muchos aparatos de localización para menores terminan siendo “minimóviles” con juegos y cámaras que generan adicción desde los 7 años. En cambio, un dispositivo de localización bien pensado permite que los adolescentes mantengan su vida digital sin depender constantemente de la pantalla. “El adolescente ya tiene su móvil, pero con un dispositivo de localización no necesita estar mirándolo continuamente. Puede llevarlo en la mochila mientras entrena o vuelve a casa; la seguridad va en su muñeca, no en una pantalla que le distrae, y si pasa algo urgente, recibe notificaciones”, comenta.
La seguridad no está reñida con la privacidad. Según Foncillas, un móvil no garantiza protección; a veces, incluso introduce nuevos riesgos por distracciones o exposición innecesaria. Con un dispositivo de localización, los jóvenes pueden enviar un SOS con un solo click, compartiendo su ubicación exacta y una grabación del entorno con sus guardianes. “Es seguridad real sin exposición”, afirma.
Control parental
Además, el control parental está diseñado para ser efectivo sin ser invasivo. La configuración de filtros de chats y grupos bloquea usuarios desconocidos, los ajustes están protegidos por PIN y toda la información viaja cifrada de extremo a extremo. “No vendemos datos a terceros ni introducimos publicidad, algo que otras plataformas sí hacen para monetizar a los usuarios jóvenes”, asegura.
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Para Foncillas, la clave está en equilibrar autonomía y protección. La tecnología bien utilizada deja de ser un riesgo y se convierte en un aliado que acompaña a los jóvenes, permitiéndoles explorar el mundo con seguridad, sin perder privacidad ni confianza en sus cuidadores.
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