Salud

Sandra Moñino, nutricionista: “Si una mala noche es puntual no pasa nada, pero si pasa varias semanas hay que actuar”

La dietista explica en una entrevista con As qué pasa en la menopausia: por qué no es “normal aguantar” y cómo empezar a entender lo ocurre le pasa al cuerpo.

Sandra Moñino, nutricionista: “Si una mala noche es puntual no pasa nada, pero si pasa varias semanas hay que actuar”
EL ESTUDIO WEDDING
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Durante años, la menopausia se ha contado como una etapa incómoda, inevitable y poco menos que resignada al malestar. Un proceso biológico que había que aceptar sin demasiadas preguntas, asumiendo que los sofocos, el insomnio, la irritabilidad o el aumento de peso formaban parte del precio a pagar por cumplir años. Sin embargo, cada vez más profesionales cuestionan ese relato simplista.

La nutricionista especializada en menopausia Sandra Moniño lo tiene claro: gran parte del sufrimiento de esta etapa nace de cómo se ha explicado. “Creo que lo que peor se ha contado es que todo esto es normal y ya está. Se ha transmitido la idea de que hay que aguantar, que es cuestión de suerte o genética y que poco se puede hacer, y eso no es verdad”, afirma en una entrevista con As con motivo de la publicación de su libro Feliz menopausia (Harper Collins). Para muchas mujeres, ese mensaje ha supuesto minimizar síntomas, postergarlos durante años y asumir que sentirse mal es parte del proceso.

Moniño insiste en que uno de los grandes vacíos ha sido no explicar de forma clara lo que ocurre a nivel hormonal y metabólico ni el impacto real que tienen factores como la alimentación, el estrés, la inflamación o el estado del hígado. La consecuencia es que muchas mujeres atraviesan la menopausia sin información y, sobre todo, sintiéndose solas. No entender por qué el cuerpo responde de otra manera genera frustración y una sensación constante de estar fallando, cuando en realidad el organismo está enviando señales claras de que algo ha cambiado y necesita atención.

Menopausia positiva

Hablar de una menopausia positiva, explica la nutricionista, no significa negar los síntomas ni vender una visión edulcorada de esta etapa, sino cambiar la forma de acompañarla. “Para mí, transformar esta etapa es pasar de sufrirla a entenderla y acompañarla. Esto no significa que vayamos a dejar de tener síntomas, sino saber lo que está pasando en tu cuerpo y tener herramientas para mejorar cómo te sientes”, explica. Muchas mujeres llegan a consulta pensando que lo que les ocurre es mala suerte o una anomalía personal, cuando en realidad se trata de una fase fisiológica que requiere ajustes reales en el estilo de vida.

Uno de los problemas más habituales es normalizar señales que, cuando se mantienen en el tiempo, indican un desequilibrio. Dormir mal durante semanas, sentirse irritable a diario o no reconocerse emocionalmente se convierten en parte del día a día sin que nadie las cuestione. Pero, como subraya Moniño, “en cuanto se vuelve constante y recurrente hay que prestarle atención. Si una mala noche es puntual no pasa nada, pero si duermes mal varias semanas, estás irritable a diario o sientes que no te reconoces, ahí ya hay que actuar. Cuanto antes lo hagas, más fácil será solucionarlo”. Ese “no estoy como antes” que repiten tantas mujeres no es una queja vaga, sino una de las señales más comunes de esta etapa.

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Los sofocos, uno de los síntomas más visibles, también suelen afrontarse desde un enfoque erróneo. Muchas mujeres buscan soluciones rápidas sin entender por qué han aparecido. “El error más común es intentar taparlos sin entender el origen. No se fijan en si hay inflamación, en el estrés, en la salud del hígado o en la alimentación. Los sofocos son una señal de que hay un desajuste y, si no trabajas en ello, seguirán ahí”, explica. Para la especialista, escuchar al cuerpo y entender sus avisos es clave para dejar de vivir la menopausia como una condena silenciosa.

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