Salud

Pilar Muñoz-Calero, médica: “La exposición al moho puede estar en la base de enfermedades y condiciones alérgicas”

La doctora pionera en España en el desarrollo de la medicina ambiental charla con AS sobre las patologías asociadas con los factores ambientales.

Pilar Muñoz-Calero, médica: “La exposición al moho puede estar en la base de enfermedades y condiciones alérgicas”
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Madrid acogió los días 6, 7 y 8 de marzo el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, un encuentro que reunió en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense a médicos, investigadores y especialistas internacionales para analizar el impacto del entorno en la salud humana. Organizado por la Fundación Alborada y promovido por la doctora Pilar Muñoz-Calero, el congreso abordó cómo la exposición a contaminantes presentes en el aire, el agua, los alimentos o los espacios interiores puede influir en el desarrollo de enfermedades crónicas.

En un contexto marcado por el aumento de patologías complejas relacionadas con factores ambientales, el encuentro actualizó conocimientos científicos y promovió estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento que integren el papel del entorno como determinante clave de la salud. Con motivo de esta décima edición, hablamos en AS con la doctora Pilar Muñoz-Calero sobre el papel de los tóxicos ambientales en la salud y los retos que plantea su abordaje desde la medicina.

En los últimos años se habla cada vez más de medicina ambiental. ¿Qué estudia exactamente esta disciplina y por qué está ganando relevancia ahora?

La medicina ambiental estudia el impacto que los factores ambientales tienen en la salud. Este impacto va mucho más allá que el producido solo por la dieta o por hábitos como el tabaquismo o sedentarismo. Hay otros factores que no se tienen en cuenta y están impactando mucho la salud.

Desde su experiencia clínica, ¿hasta qué punto influyen los tóxicos ambientales en el desarrollo de enfermedades crónicas?

Dentro de las enfermedades crónicas, hay un grupo de ellas que están emergiendo con fuerza en los últimos años. Son enfermedades crónicas, inflamatorias y degenerativas. En ellas además hay procesos de hipersensibilidades que muchas veces no son reconocidos. Hablamos de la fibromialgia, sensibilidad química múltiple, electrohipersensibilidad y síndrome de fatiga crónica. Pero no solo estas, la exposición a tóxicos ambientales también influye en otras.

Son enfermedades multifactoriales, es decir, hay múltiples factores que influyen en su aparición y progresión, pero la contaminación del ambiente juega un papel muy importante en la aparición de estas enfermedades.

¿Cuáles son hoy las principales fuentes de exposición a contaminantes en la vida cotidiana de la población?

Pues no hablamos solo de la contaminación del aire exterior, tan típica de las grandes ciudades y zonas industriales; hablamos también del aire del interior de las casas, colegios, oficinas, centros comerciales. En los espacios interiores pasamos hasta el 90% del tiempo en invierno, aquí los contaminantes que más se encuentran son los compuestos orgánicos volátiles (COV) que proceden de los muebles y pinturas de las casas, pero también de los productos de limpieza y de aseo. Estos COV son muy diversos, pero muchos producen efectos significativos en la salud como el formaldehido liberado desde los muebles o del apresto de la ropa, o el benceno que se puede liberar desde ambientadores. Además, tienen un comportamiento reactivo similar y originan contaminantes secundarios. Por ejemplo, los terpenos, tan comunes en las colonias, fragancias y todo tipo de productos perfumados de los artículos de aseo y limpieza, al reaccionar con el ozono u otros oxidantes que hay en el aire, producen formaldehido y aerosoles secundarios que son importantes fuentes contaminantes.

Además, muchos de estos productos son disruptores endocrinos, como los ftalatos presentes en las fragancias y productos que llevan fragancias. Los antipolillas de los armarios, u otros tipos de pesticidas como matamoscas o mosquitos, etc. y otros muchos que encontramos en productos cotidianos. También está el tema de las radiaciones electromagnéticas provenientes de dispositivos inalámbricos.

Pilar Muñoz-Calero, médica: “La exposición al moho puede estar en la base de enfermedades y condiciones alérgicas”

Muchas de estas exposiciones se producen a dosis bajas, pero de forma continuada. ¿Qué efectos puede tener esta exposición acumulativa en el organismo?

Con exposiciones repetidas aún a bajas dosis el cuerpo va aumentando su carga corporal y su carga tóxica. No todo el mundo tiene las rutas metabólicas de desintoxicación al 100%, hay polimorfismos genéticos que pueden enlentecer mucho estos procesos. También muchos déficits nutricionales no detectados que propician y favorecen la aparición de estas enfermedades.

Algunos expertos hablan de una “carga tóxica ambiental”. ¿Qué significa este concepto y cómo se relaciona con el aumento de ciertas enfermedades?

La carga tóxica ambiental es la carga de tóxicos que tiene nuestro organismo en un momento dado. Cuando la carga tóxica es más alta, se originan diversos síntomas en el cuerpo y cuando es muy alta, el cuerpo apenas puede desintoxicar, por lo que comienzan manifestándose fenómenos de hipersensibilidad con más facilidad, y también se propicia la aparición de más enfermedades.

En el congreso se han abordado patologías como la sensibilidad química múltiple o la electrohipersensibilidad. ¿Qué sabemos actualmente sobre estas enfermedades?

La sensibilidad química múltiple, hoy en día se encuentra recogida en el CIE de muchos países europeos. Es una enfermedad emergente muy poco conocida todavía, por eso el congreso ha reunido a algunos de los mayores expertos en esta materia, para profundizar en las investigaciones sobre sus bases fisiopatológicas, así como las mejores opciones de tratamiento y, sobre todo, conocerlas para prevenirlas.

Uno de los problemas que se mencionan a menudo es la dificultad de diagnóstico. ¿Por qué es complicado identificar las enfermedades relacionadas con factores ambientales?

Por que son enfermedades que no existían cuando se hicieron los planes de estudio formativos de medicina u otras carreras y hoy en día sigue habiendo un gran desconocimiento todavía entre los clínicos. El paciente llega a la consulta con una serie de síntomas que el médico analiza de forma individual e intenta tratar la sintomatología sin abordar las causas.

Hoy existe un perfil de paciente que cada vez es más común en las consultas. Porque no hay formación adecuada para que los médicos las sepan identificar.

Usted también ha hablado en el congreso sobre el papel del moho en interiores. ¿Por qué puede convertirse en un problema relevante para la salud?

La exposición al moho puede estar en la base de muchas enfermedades y condiciones alérgicas, desde luego en las personas con hipersensibilidades juega un papel fundamental ya que puede estar en la base de esas sensibilidades. No toda la población es capaz de eliminar las micotoxinas (toxinas que emiten los mohos), de forma eficiente. Una cuarta parte de la población no las metaboliza, quedando en el organismo provocando síntomas tóxicos y siendo detonante de otras patologías. Estos problemas apenas son conocidos por los profesionales de la salud, lo cual produce un infra diagnóstico en la salud.

¿Existe suficiente formación sobre medicina ambiental entre los profesionales sanitarios o sigue siendo una asignatura pendiente?

Desde luego es una asignatura pendiente. Ya en 2009, la Asamblea parlamentaria del consejo de Europa publicó un documento, el Doc. 11788 de 20 de enero: Environmental and Health: better prevention of environment-related health Hazard, en el que se hablaba precisamente del aumento de ciertas enfermedades desencadenadas por factores ambientales y la falta de formación respecto de estas. El documento insta a “Reconocer la medicina ambiental como una nueva disciplina médica transversal y desarrollar programas de formación para estudiantes y médicos a nivel europeo”.

¿Qué avances científicos o líneas de investigación destacaría actualmente en este campo?

Hoy en día ya hay un cuerpo de investigación muy robusto y creciente sobre distintas bases fisiopatológicas implicadas en estas enfermedades. Respecto a la tecnología inalámbrica, ya desde hace años se conocen los efectos a largo plazo no térmicos, pero sí biológicos producidos por su exposición constante.

Más allá de la investigación, ¿qué papel deberían tener las políticas públicas en la prevención de la exposición a tóxicos ambientales?

Las políticas públicas deberían dirigirse a la evitación de todos estos tóxicos ambientales, así como a la concienciación sobre los factores que producen en la salud.

A nivel individual, ¿qué medidas sencillas puede adoptar una persona para reducir su exposición a contaminantes en su vida diaria?

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