Salud

Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga: “El helicobacter pylori puede permanecer años sin causar síntomas”

Se calcula que más de la mitad de las personas conviven con esta bacteria, capaz de colonizar la mucosa del estómago durante años sin provocar síntomas claros.

Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga: “El helicobacter pylori puede permanecer años sin causar síntomas”
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Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Ardor de estómago, digestiones pesadas o molestias abdominales después de comer son síntomas que muchas personas comentan con naturalidad en conversaciones cotidianas con amigos o familiares, a menudo sin darles mayor importancia. Sin embargo, detrás de estas molestias digestivas aparentemente comunes puede encontrarse el helicobacter pylori, la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos.

Así lo explica la doctora Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga, experta en trastornos del eje intestino-cebro y directora de MGA Healthy Digest, unidad de aparato digestivo y microbiota en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón, Madrid. “Helicobacter pylori es una bacteria que vive en el estómago y tiene la capacidad de sobrevivir en un ambiente muy ácido, algo poco habitual para los microorganismos. Se suele adquirir en la infancia y puede permanecer durante años sin causar síntomas. Por eso es tan frecuente: muchas personas conviven con ella sin saberlo”, asegura

Descubierta en 1982 por los investigadores Barry Marshall y Robin Warren, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2005 por este hallazgo, el helicobacter pylori cambió radicalmente la comprensión de muchas patologías gástricas, especialmente las úlceras pépticas y parte de los casos de cáncer gástrico. “Aproximadamente el 40-50 % de la población mundial está infectada por helicobacter pylori. Sigue siendo la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos. Lo más habitual es que no dé síntomas y se descubra de forma casual, aunque en algunas personas sí puede causar molestias digestivas o complicaciones”, comenta la doctora García Arredondo.

Esta ausencia de síntomas claros hace que muchas personas convivan con la bacteria durante años sin ser conscientes de ello. “Los síntomas más habituales son ardor, molestias en la parte alta del abdomen, sensación de pesadez después de comer o digestiones lentas. El problema es que son molestias muy frecuentes y muchas personas las normalizan durante años sin consultar”, confirma la directora de MGA Healthy Digest.

Cómo se diagnostica

La presencia de helicobacter pylori no siempre provoca enfermedad, pero puede desempeñar un papel relevante en determinadas molestias digestivas recurrentes. La bacteria produce inflamación en la mucosa del estómago y eso puede traducirse en acidez, dolor o digestiones difíciles. Sin embargo, no siempre es la causa, por lo que conviene valorar cada caso de forma individual. En la actualidad, el diagnóstico de esta infección suele ser relativamente sencillo y, en muchos casos, no requiere pruebas invasivas. “Basta con un test del aliento o una prueba en heces, que son rápidas y no invasivas. La endoscopia se reserva para situaciones concretas o cuando hay que estudiar el estómago con más detalle”, destaca la doctora García Arredondo.

Aunque la mayoría de las infecciones por esta bacteria no provocan complicaciones, en algunos pacientes puede asociarse a patologías digestivas relevantes. “Lo más frecuente es que la infección por Helicobacter pylori no produzca complicaciones y muchas personas conviven con la bacteria sin síntomas importantes. En una minoría de pacientes, a largo plazo y debido a la respuesta inflamatoria persistente junto con otros factores de riesgo, pueden aparecer complicaciones como úlcera gastroduodenal, gastritis atrófica, o un mayor riesgo de cáncer gástrico y linfoma MALT”, explica la doctora García Arredondo.

Desde el punto de vista de la microbiota, la experta asegura que “esta bacteria puede alterar el equilibrio del ecosistema digestivo, aunque sus efectos dependen de factores individuales y no siempre se traducen en enfermedad”. En este contexto, algunos especialistas recomiendan estrategias complementarias que ayuden a preservar el equilibrio del microbioma durante el tratamiento. Los probióticos, por ejemplo, pueden contribuir a equilibrar la microbiota y reducir algunos efectos secundarios asociados a la terapia antibiótica, aunque por sí solos no suelen eliminar la bacteria. Paralelamente, la investigación científica está explorando nuevas líneas terapéuticas basadas en compuestos naturales y estrategias dirigidas al microbioma, aunque muchas de estas opciones todavía se encuentran en fase de estudio.

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“En algunos casos, aunque la bacteria desaparezca, persisten síntomas digestivos. Esto puede estar relacionado con el eje intestino-cerebro, es decir, la conexión entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. Factores como el estrés, la sensibilidad intestinal o cambios en la microbiota pueden seguir influyendo en cómo funciona el aparato digestivo”, concluye la directora de MGA Healthy Digest.

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