Salud

Isabel Pey López, farmacéutica: “Los estrógenos participan en la estabilidad del estado de ánimo”

La especialista en salud hormonal femenina afirma que el insomnio es uno de los síntomas más habituales durante la transición menopáusica.

Isabel Pey López, farmacéutica: “Los estrógenos participan en la estabilidad del estado de ánimo”
Débora Paz
Redactora en Tikitakas
Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.
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La perimenopausia, que suele iniciarse entre los 40 y los 49 años, es mucho más que la antesala de la menopausia. Se trata de una transición neurohormonal en la que los niveles de estrógenos fluctúan de forma marcada y la progesterona comienza a descender de manera más sostenida. “Muchas mujeres creen que duermen peor simplemente porque están cumpliendo años. Pero no es una cuestión de edad: es un proceso de adaptación del cerebro y del sistema endocrino a una nueva etapa biológica”, explica Isabel Pey López, farmacéutica y especialista en salud hormonal femenina.

Y es que la progesterona no solo cumple una función reproductiva, también actúa a nivel cerebral a través de la alopregnanolona, modulando los receptores GABA-A, el principal sistema calmante del sistema nervioso central. “Cuando los niveles de progesterona son insuficientes o se vuelven irregulares, el efecto regulador disminuye. El sueño puede fragmentarse, aparecen más despertares nocturnos y la sensación de descanso profundo se reduce”, señala la experta.

Isabel Pey López, farmacéutica: “Los estrógenos participan en la estabilidad del estado de ánimo”

Además, los estrógenos influyen en la regulación térmica —de ahí los sofocos y sudores nocturnos— y en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, claves en el bienestar emocional. “Los estrógenos participan en la estabilidad del estado de ánimo. Cuando fluctúan o descienden, aumenta la sensibilidad al estrés y la reactividad emocional. La menopausia no crea ansiedad por sí sola, pero puede reducir la capacidad del organismo para adaptarse al estrés”, añade Pey.

El bucle estrés–insomnio

“Muchas mujeres en perimenopausia refieren que no pueden ‘parar la mente’ por la noche. No es debilidad emocional, sino una mayor sensibilidad del sistema nervioso en ausencia del efecto amortiguador de la progesterona”, explica. El problema es que el mal descanso eleva el cortisol, y el cortisol sostenido vuelve a interferir en la regulación hormonal. Así se consolida el bucle estrés–insomnio.

El insomnio es uno de los síntomas más habituales durante la transición menopáusica, junto a los sofocos, y afecta a un alto porcentaje de mujeres. Sin embargo, con frecuencia se normaliza como algo inevitable. “El sueño es un regulador central del organismo. Cuando se altera, impacta en el metabolismo, en la inflamación, en la gestión emocional y en la energía diaria. No es un síntoma menor; puede convertirse en el eje que perpetúa otros desequilibrios”, subraya esta especialista en salud hormonal femenina.

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Ante este escenario, Pey pone el foco en la suplementación: “Cuando está bien formulada y contextualizada, puede reforzar los mecanismos naturales de regulación, pero no sustituye las bases del estilo de vida”. En ZZEn Labs proponen un enfoque estructurado en tres momentos del día: Focus, pensado para jornadas de alta exigencia cognitiva; Calm, para gestión del estrés y reactividad emocional; y Sleep, enfocado en favorecer la continuidad y profundidad del sueño.

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