Acude al palco VIP del Bernabéu, enseña todo lo que puede comer y revela cuánto cuesta: cortador de jamón y bandejas de sushi
Así es vivir un día de partido de fútbol desde un palco VIP del estadio del Real Madrid. Cóctel parecido al de un gran evento.

Vivir un partido en el Santiago Bernabéu desde un palco VIP es una experiencia singular. En teoría el protagonista es el partido de fútbol, pero lo cierto es que acaba casi desdibujado por los tres tiempos que se viven antes, durante y después del encuentro.
Desde una hora y media antes del inicio ya se puede acceder a uno de los palcos VIP del estadio, cuyo precio ronda los 13.000 euros por asiento por temporada. La sensación se parece más a la de llegar a una boda que a la de asistir a un partido. Te reciben con un cóctel en el que no falta un cortador de jamón. Un buen cortador marca una buena boda, y en el estadio tienen uno que cumple con creces. Además, te asignan a un camarero que se encarga de traer bebidas o comida en cualquier momento. Dentro de la zona VIP hay pequeñas salas privadas que funcionan como antesala de los asientos, una especie de salón donde comienza la experiencia gastronómica.
El ambiente recuerda al de un cóctel previo a una boda con mesas altas, grupos conversando alrededor y camareros que pasan constantemente con bandejas. Destacan las patatas revolconas —un guiño castizo—, bikinis, croquetas, bandejas de lomo y queso, entre otros. También hay diferentes estaciones gastronómicas que destacan: sushi, carnes —ternera y cerdo—, dulces... Todo esto sucede antes incluso de que empiece el partido, y el tiempo pasa casi sin darse cuenta.
Cuando arranca el encuentro, te acercas a tu asiento, en un bloque de asientos de ocho aa diez personas. Incluso durante el partido el servicio continúa si necesitas algo, el camarero se acerca y lo trae directamente al asiento.
El entretiempo
En el descanso llega el segundo acto. Muchos vuelven a la zona interior, donde el cóctel se reactiva con empanadas, mini hamburguesas y las estaciones que siguen funcionando sin pausa. La comida no deja de salir. Tras el pitido final, el club blanco entrega un detalle clásico, como son los caramelos Violetas, la flor da la sierra de Madrid. La zona VIP continúa abierta casi una hora más, con una dinámica que recuerda a la recena de una boda o a una barra libre prolongada. Se puede seguir conversando, comiendo o tomando algo hasta que se cierra definitivamente. Además, tienen la Champions en una de las salas para hacerte una foto si lo deseas.
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Un palco VIP no está al alcance de todos los bolsillos, pero vivir un evento así permite entender que, en el Bernabéu, el espectáculo empieza mucho antes de que ruede el balón.
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