FIESTAS

Fallas de Valencia: cuál es su origen, significado y por qué se llaman así

Valencia disfrutará al fin de su semana de Fallas, una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la UNESCO y con un origen incierto con múltiples versiones.

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La exposición del Ninot, en el Museo de las Ciencias de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, reúne a cientos de figuras que componen los monumentos falleros. Estas figuras son cedidas por las comisiones falleras de Valencia, con la esperanza

Valencia arranca su semana grande con la celebración de las Fallas después de dos de los años más difíciles en la historia de estas fiestas declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Después de que en 2020 la pandemia de coronavirus obligara su suspensión y de unos festejos reducidos en 2021, los valencianos tendrán entre el 15 y el 19 de marzo un evento que solo ha dejado de celebrarse en seis ocasiones: antes de 2020 la última había sido durante la Guerra Civil.

¿Pero cuál es el origen de las Fallas?

Existen muchas versiones sobre cuál fue el germen de una fiesta que reúne actualmente a millones de personas, pero sin duda hay una que es la más popular y la más extendida. Esta asegura que las Fallas proceden de la antigua costumbre de los carpinteros que, en vísperas de la fiesta de San José (patrón de las Fallas y de los propios carpinteros), quemaban algunos trastos viejos que les sobraban a las puertas de sus talleres. Además, junto a los restos se colocaban las estructuras que sostenían los candiles y se llamaban parots, supuestamente porque con el fin del invierno los días serían más largos y ya no los iban a necesitar. Esta teoría defiende que poco a poco se fue dando forma humana a esos parots, tal y como escribió el Marqués de Cruïlles en 1876.

No obstante, otros autores tratan de encontrar un origen más antiguo y defienden que el culto al fuego es una tradición pagana que se puede ver en otras fiestas como las hogueras de San Juan. Según ellos, las Fallas serían una evolución de estos ritos para celebrar la llegada de la primavera, para llamar a la prosperidad y para alejar el mal, pues el fuego en las puertas de las casas era considerado protector y purificador. Otra hipótesis habla del pelele satírico que se lanzaba a una hoguera, una tradición europea que también se habría desarrollado en Valencia. De hecho, algunos autores recuerdan la ordenanza de marzo de 1784 que prohibía fallas en las calles en la víspera de Sant Josep por la estrechez de las calles. Esta versiones, sin embargo, no están contrastadas y esta más extendida la del gremio de carpinteros

Significado y por qué se llaman así

Una falla era simplemente una antorcha utilizada para alumbrar. Procedente del latín ‘facula’, en el valenciano medieval se utilizaba el nombre de falla para designar a esas antorchas que se colocaban en lo alto de las torres de vigilancia. Además, también eran utilizadas para alumbrar las fiestas, y se tienen referencias del uso de este término para referirse a las hogueras que se encendían en las vísperas de algunos eventos señalados o de homenajes patronales.

Evolución y suspensiones

Las Fallas fueron creciendo poco a poco y durante el siglo XIX ya se tiene constancia del evento prácticamente tal y como se conoce en la actualidad. Sin embargo, en 1851 las autoridades se preocuparon por el corte satírico que habían adquirido los ninots y obligaron a las obras a pasar una censura previa. Finalmente solo tendría lugar entre 1868 y 1970. A finales de ese siglo se utilizaron mucho para satirizar el matrimonio y las relaciones sexuales, pero lo más destacado es que también surgió un movimiento contra la censura que terminó con unos premios a los mejores monumentos por parte de una revista. Ya en 1901 era el propio Ayuntamiento de Valencia el que otorgaba los premios municipales a las mejores obras, lo que permitió una mayor evolución por estar unidos pueblo y poder político.

Así hemos llegado a nuestros días, con tan solo seis años en el que estas fiestas han sido suspendidas. La primera se produjo en 1886 por las protestas de los falleros, obligados a pagar 60 pesetas en lugar de 5 por tener las obras en las calles. El objetivo de los gobernantes eran que desaparecieran por la sátira contra ellos. Tan solo doce años después, otra suspensión, esta vez por la Guerra de Cuba. Habría que esperar hasta 1937 para que las Fallas volvieran a estar ausentes en las calles de Valencia, pero lo estarían durante tres años seguidos por la Guerra Civil. Y la última, cómo no, fue con la pandemia de coronavirus que en España terminó con un confinamiento en marzo de 2020. Tras un informe de Sanidad se suspendieron todos los actos para frenar la propagación del virus.

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