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El Sergio Scariolo más familiar: casado con Blanca Ares, también leyenda del baloncesto

El seleccionar nacional se casó en 2003 con la exjugadora internacional y son padres de dos hijos: el mayor logró también un oro europeo en 2019.

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El Sergio Scariolo más familiar: casado con Blanca Ares,  también leyenda del baloncesto

Sergio Scariolo escribió este fin de semana una nueva página en la historia del baloncesto español al conseguir un nuevo oro en el Eurobasket 2022. El técnico de Brescia acumula ya cuatro títulos de esa índole además de una plata y un bronce en Juegos Olímpicos y, por supuesto, el Mundial de 2019. Leyenda además del Real Madrid y del Unicaja de Málaga (ciudad que le nombró Hijo Predilecto), vive actualmente en Marbella junto a su esposa, Blanca Ares, exjugadora de baloncesto y su mayor apoyo en el exitoso camino que ha tenido como entrenador de las Selección Española. Con ella disfruta del pádel, del golf y de una hermosa casa con piscina y cancha de baloncesto.

El italiano y la madrileña contrajeron matrimonio en una romántica boda celebrada en 2003, pero para entonces ya tenían dos hijos: Alessandro y Carlota. Hablar de Scariolo es sinónimo de baloncesto y exactamente lo mismo ocurre al escuchar el nombre de Blanca Ares. La exjugadora ocupaba la posición de alero, llegó a ser la mejor de Europa en su momento y fue internacional en más de 100 ocasiones. Ares tuvo buena parte de culpa en que España ganara el Eurobasket de 1993 un año después de haber alcanzado el quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Sin embargo, y casi por sorpresa, Blanca decidió retirarse en la cima de su carrera cuando no tenía ni 27 años. En una entrevista para El País hace cuatro años ofreció los motivos que la llevaron a semejante decisión: “No me compensaba seguir jugando. Lo dejé con 26 o 27 años cuando era la mejor jugadora de Europa. En España no había grandes proyectos ni presupuestos. Para dedicarme profesionalmente al baloncesto tenía que marcharme al extranjero. Clubes que pagaran bien estaban el Dorna y el Pool Getafe. Estuve en los dos y el horizonte estaba fuera”, confesó. “Estaba ya hastiada del baloncesto. Los cuatro años de concentración olímpica me machacaron. Notaba que había hecho muchos sacrificios desde muy joven, me faltaban muchas etapas por cerrar y las echaba de menos, no quería seguir dedicándome en cuerpo y alma al baloncesto por tan poca recompensa”.

Después de su retirada aprovechó su licenciatura en Ciencias de la Información para trabajar como periodista en medios especializados y, apenas unos años después, conoció a Scariolo. Para el recuerdo estará aquella entrevista que Blanca le hizo como comentarista de Canal Plus y cómo se enamoraron: “Llegó a España y le vi y no dejé que se me escapara. Somos muy parecidos y muy diferentes. Las personas que son iguales se aburren pero nosotros nos compensamos. Ese es nuestro secreto”, reveló Ares para Vanitatis tiempo atrás. Cabe recordar que ambos ya habían estado casados: en el caso de Blanca con Ismael Santos, campeón de una Euroliga y dos Ligas ACB con el Real Madrid.

El oro, cosa de familia

Blanca Ares logró la medalla de oro en el Europeo de 1993, a Sergio Scariolo le duele ya el cuello de las que acumula, y su hijo Álex fue el último en unirse a tan laureada estirpe. El primogénito de la pareja logró el oro europeo en categoría sub-18 el pasado 2019 y allí, en Grecia, estuvo su madre para verle y animarle. Eso sí, tanto Blanca como Sergio aseguran que no ejercen de entrenadores con él y solo intervienen si es el chico el que lo pide.

Unidos en su fundación

Sergio Scariolo y Blanca Ares comparten además una labor solidaria en la Fundación Cesare Scariolo, en honor del padre del entrenador. Cesare falleció a causa de la leucemia, por eso el de Brescia quiso recordarle con una bonita labor ayudando a niños que padecen la enfermedad. “Cuando enfermó mi padre me di cuenta de que llorarlo iba a servir de poco por mi forma de ser y que había que hacer algo para recordarlo. Eso fue en el año 98. Me quedó la inquietud de poder centrar el esfuerzo de ayuda hacia los menos afortunados en una única dirección”, declaró para Vanitatis. Ayudó a todos los que se lo solicitaron, pero en 2008 fue un paso más allá y creó “una asociación cuyos principios fueran ayudar a niños con enfermedades oncológicas y a sus familias”.

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