COVID-19

La rutina menos saludable de Gwyneth Paltrow durante el confinamiento

La actriz estadounidense ha revelado en su última entrevista cómo pasó los meses más duros del confinamiento, antes de haber contraído el virus.

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La actriz Gwyneth Paltrow se ha convertido durante los últimos tiempos en una de las personalidades públicas que más da que hablar en redes sociales. Después de sus constantes lanzamientos de velas aromáticas, la norteamericana se mostró desde el inicio de la pandemia muy precavida sobre las posibles consecuencias que podría tener, hasta tal punto de llegar a ser ingresada en un hospital tras contraer la COVID-19.

El confinamiento le llevó al límite

No es la primera vez que se pronuncia sobre aquel episodio puesto que ya en su día reconoció las secuelas que le había dejado el virus, aunque en su última entrevista ha querido tocar otro de los aspectos de la llegada de la COVID-19. En concreto se ha pronunciado en una entrevista con el diario 'The Mirror' sobre cómo vivió los meses iniciales de la pandemia, cuando todo el mundo tuvo que verse obligado a un confinamiento domiciliario como medida de precaución.

El confinamiento motivó grandes cambios en nuestra rutina, y no todos lo vivieron de la misma manera. En el caso de Gwyneth Paltrow, ha explicado por primera vez cómo vivió esas difíciles semanas, reconociendo en resumidas cuentas que su rutina no fue la más saludable ni recomendable. Además de alimentarse a base de pasta y pan, la actriz estadounidense ha confesado su adicción al alcohol en el confinamiento, sorprendiendo a sus seguidores de las cantidades que ingirió.

Varias copas de whisky todas las noches

"Me descarrilé", comenzó reconociendo. "Quiero decir, ¿quién bebe varios tragos siete noches a la semana? Como si eso no fuera saludable. Me encanta el whisky y hago una fantástica bebida llamada 'Buster Paltrow', a la que puse el nombre de mi abuelo, que amaba el whisky agrio", explicó tras admitir que bebía varias copas de alcohol todas las noches. Este whisky que mencionó se trata de un whisky de quinoa al que añade sirope y zumo de limón, una bebida "celestial" según la actriz.

Además, no sólo fue lo único poco saludable que hizo la actriz durante el confinamiento, puesto que también ha reconocido que "todos en mi casa somos intolerantes al glúten, los lácteos y los huevos de gallina, entre otras comidas sorprendentes. Todos los nutricionistas, doctores y gente preocupada por la salud que he conocido están de acuerdo en que el glúten es complicado de digerir y que la mayoría de nosotros somos intolerantes en el mejor de los casos y alérgicos en el peor". Sin embargo, esto no pareció importarle en esta experiencia, ya que decidió saltársela con la 'dieta' ya mencionada.