ACCIDENTE

Reyes circulaba como mínimo a 187 km/h cuando reventó una rueda en su accidente

El utrerano falleció hace exactamente un año en la autovía A-376 cuando viajaba en su Mercedes S550 Brabus de vuelta a casa para ver a su familia.

Reyes circulaba como mínimo a 187 km/h cuando reventó una rueda en su accidente

Hoy se cumple exactamente un año de la trágica muerte de José Antonio Reyes, sucedida cuando se dirigía en coche a su casa de Utrera para reunirse con su familia. El exfutbolista del Sevilla, Arsenal, Atlético y Real Madrid se salió de la carretera con el Mercedes S550 Brabus que conducía y los servicios de emergencia no pudieron hacer nada por salvar su vida ni tampoco la de su primo Jonathan, aunque sí consiguió salvarse y recuperarse su otro primo, Juan Manuel Calderón.

Durante los días posteriores al accidente, muchos peritos intentaron dar respuesta a lo que había sucedido, pero en varias ocasiones las conclusiones no coincidían y la especulación fue el plato fuerte de las redes sociales durante un tiempo. Hace solo dos días se pudo conocer finalmente el informe definitivo sobre el siniestro elaborado por la Guardia Civil, en el que se asegura que el jugador circulaba como mínimo a 187 kilómetros por hora y que la causa del accidente fue el reventón de la rueda trasera izquierda que había cambiado su primo poco antes en un taller de Mérida, y que provocó una pérdida de presión.

El coche de Reyes quedó totalmente calcinado.

En un adelantamiento en la autovía A-376 de la carretera de Sevilla a Utrera, José Antonio Reyes sobrepasó en 67 kilómetros los límites de velocidad establecidos y la rueda recién instalada no lo soportó. El andaluz intentó controlar el vehículo, pero ante la velocidad y un percance de ese calibre, no pudo hacer nada para evitar que su deportivo se saliera de la calzada y se produjera el accidente mortal, tras estrellarse tan solo unos metros más allá.

Los estudios y las diferentes versiones sobre lo ocurrido no han dejado de sucederse desde entonces, pero la verdad solo la conoce el único superviviente del accidente, Juan Manuel Calderón. Las secuelas psicológicas de un golpe así han provocado que este guarde silencio y no realice declaraciones, pero sí se sabe que intentó salvar a sus primos y que terminó con quemaduras del 60% antes de ser trasladado al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde permaneció ingresado dos meses en la UCI.