Mundial de China

El lado más personal de Ricky Rubio y cómo estuvo a punto de dejar el baloncesto

El jugador catalán fue elegido MVP después de la victoria de España en la final sobre Argentina, aunque su historia estuvo a punto de cambiar hace tres años.

Ricky Rubio ha hecho historia al ganar la medalla de oro en el Mundial de China, consagrándose además como MVP de un torneo al que le tenía muchas ganas y que preparó a conciencia. Y es que el propio deportista reconoció haber sentido mucha envidia al ver por televisión cómo algunos de los que hoy son sus compañeros ganaban en Japón en 2006. Por aquel entonces tenía tan solo 15 años, pero su debut meses antes en la Liga ACB (a los 14 años, 11 meses y 24 días) presagiaba que estábamos ante un jugador de época.

La dedicatoria tras la victoria de España ante Argentina ha sido de lo más emotiva y dirigida a su madre, que falleció hace tres años víctima de un cáncer de pulmón: "Desde donde esté estará muy contenta", expresó un emocionado Ricky. Y es que la enfermedad de Tona estuvo a punto de hacer que dejara el baloncesto. "Me llegué a plantear dejar el baloncesto, no tengo reparos en decirlo. Imagine lo que es estar hablando con tu madre y que te tenga que colgar por lo mal que se encuentra. ¿Qué haces entonces a 10.000 kilómetros? ¿Qué importa entonces el baloncesto? Seguí en Minnesota porque ella me lo pidió, decía que esa era la única forma que tenía yo de luchar por ella. Muchas veces no quería ir a jugar, lo hacía por ella", expresó en una entrevista para La Vanguardia.

Ricky Rubio, dedicándole el trofeo a su madre Tona.

La experiencia le cambió, y vive cada día como si fuera el último. Por eso trabajó más que nunca para preparar este Mundial, un torneo que desde el primer momento consideró "un reto muy personal". Gracias al sacrificio y a no creer en límites si hay esfuerzo y trabajo, logró su mayor trofeo en el baloncesto siendo además el jugador más valioso y clave en todos y cada uno de los partidos que ha disputado la selección dirigida por Sergio Scariolo.

Pero detrás de la estrella existe un joven que renuncia a perder al niño que habita dentro de él. "Vas cambiando y madurando, pero el niño no lo tenemos que perder nunca, especialmente cuando volvemos a los lugares en los que hemos crecido". Por eso siente un gran afecto por El Masnou y sus playas, su espacio, su casa: "El Masnou significa casa, significa, si estuviéramos jugando al pilla pilla, que estás a salvo", confesó.

Por este motivo no dudó en colaborar con decenas de niños y la empresa Sorea en limpiar las playas y las costas de los múltiples residuos que desafortunadamente tienen. Y es que el respeto por el medioambiente es uno de los puntos clave en la vida de Ricky, por eso viaja en coche eléctrico o bien en bicicleta cuando se desplaza hasta el restaurante que su novia tiene en Badalona, una pareja a la que ha mostrado de espaldas en repetidas ocasiones en Instagram.

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Semana en GranCanaria. Fantastico trato recibido en el @bohemiasuites con la mejor compañia 🖤

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La vida de Ricky Rubio habla de éxito, de precocidad, de talento pero también de sacrificio. Y en su carácter humilde no deja nunca de ayudar ni tampoco de aprender, siendo la lectura una de sus grandes pasiones. En La Vanguardia reveló algunos de sus temas favoritos, como el libro 'El monje que vendió su Ferrari' o textos de Rafael Santandreu, psicólogo especialista en las emociones. Si bien, Ricky no cree en filosofías y solo intenta "coger lo que me va bien y lo que me hace ser feliz".

En este sentido, le pone contento el mar, por eso en Estados Unidos cuando se levanta echa en falta poder verlo y alejar la sensación de que está atrapado. "Soy bastante aficionado al paddle surf. Siempre que puedo vengo a El Masnou a la playa pero ya no juego a voleibol tanto porque las rodillas se resienten". La libertad que ofrece el mar es inigualable para Rubio, que asegura que si se retirara ahora, "lo primero que haría sería sacarme el carnet de barco para hacer un viaje de tres meses".