A sus 50 años

La extrema delgadez de Céline Dion preocupa a sus seguidores

La extrema delgadez de Céline Dion preocupa a sus seguidores

Getty Images

La cantante canadiense aparece con el rostro mucho más fino en la Semana de la Moda de París y provoca miles de comentarios.

En verano de 2017 la revista Vogue sorprendió a sus lectores con unas fotografías de Céline Dion que posaba desnuda y con un cuerpo envidiable a sus 49 años. Sin embargo, un año y medio más tarde todo ha cambiado y lo que antes eran gritos de admiración se han convertido ahora en una gran preocupación por la extrema delgadez con la que se ha visto a la cantante en las últimas fechas.

Los comentarios en las redes sociales han comenzado a fluir cual cascada tras la publicación de diversas imágenes de la canadiense en la Semana de la Moda de París, donde acudió para presenciar el desfile de Alexandre Vauthier. Ataviada con un vestido negro, mostraba parte de la pierna y adornaba la parte superior con una ligera apertura en el pecho que permitía ver marcados los huesos de la zona del pecho, de igual modo que con el look de traje gris con el que posó para sus perfiles sociales.

Y no solo eso, sino que en las redes han destacado la delgadez de su rostro, mucho más fino y alargado que en el reportaje de Vogue y con los pómulos muy marcados. Tal aspecto es uno de los que más ha preocupado a sus seguidores, que han vuelto a elucubrar y a levantar rumores de que padece algún trastorno alimenticio.

Las acusaciones sobre una enfermedad se han sucedido en varias ocasiones, y en 2017 tuvo que hacer frente a las críticas y desmentirlo. "No soy anoréxica. Hace enfadar a la gente porque soy delgada y eso que no hago ningún esfuerzo. He sido delgada toda mi vida. Nadie en mi familia tiene sobrepeso", explicó.

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Here's a little naked fact to ponder while Celine Dion changes looks between shows: for the past five years she has worn haute couture near exclusively for her own performances (in Las Vegas and on her current "mini-tour" of Europe). She performs a minimum two hours a night, five or six nights a week, dancing and curtseying and generally gesticulating sans abandon, in handmade, hand-beaded delicacies designed solely to walk a catwalk or a carpet (and often with handlers). For Celine's orders, the houses send teams to Nevada for typically three fittings, before the garments are ultimately finished in her local, private atelier. Armani Prive, Schiaparelli, Giambattista Valli, Versace...only a partial list. Everyone, basically. In Vegas, Velcro panels are added to allow for her ribcage to expand or for a quick outfit change. Micro straps of elasticized chiffon prevent a slit from becoming a sloppy situation mid-squat. Shoes—always heels, never platforms—are ordered one size smaller (she is normally a 38) and refitted with metal shanks. Says Celine, "We have to make haute couture industrial." And, more enigmatically: "The clothes follow me; I do not follow the clothes." Which is to say: the haute couture, with all its fragility and handcraft, has to perform professionally for Ms. Dion. And privately as well. Years ago, Celine bought a classic little black dress from the Christian Dior atelier when the house was overseen by John Galliano. It is simple, falling to mid calf, and narrow as can be with just a hint of stretch. It requires a minimum of jewelry, a statement bracelet or perhaps one of the major diamond rings she designed with her late husband Rene Angelil: two pear cuts set in a wide pave band, or two hearts of diamond and emerald abstractly interlocking, on a cushion of yet more diamonds. This LBD forces you to walk one foot in front of the other. This is a dress Celine knows well and clearly loves, the simplest evocation of the private luxury of couture and the total antithesis of the red carpet hoopla that attends the union of fashion and celebrity. It is also the dress she wore to Rene's funeral. #CelineTakesCouture Photo by @sophfei.

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Fin a sus actuaciones en Las Vegas

El próximo 8 de junio Céline Dion dará el que será su último concierto en Las Vegas. Su difunto marido, René Angelil, había firmado en el año 2003 un contrato para ella de 600 conciertos en el Casino Ceasars Palace. En la negociación logró una suma multimillonaria, puesto que en ese año Dion estaba en el mejor momento de su carrera y la ciudad de Nevada no atravesaba su época dorada.