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FID SANTANDER GRUPO BÁRYMONT

“Fui muy duro con Rafa porque él estaba dispuesto a ello”

Toni Nadal clausuró el primer FID Santander Grupo Bárymont con una charla en la que repasó su experiencia entrenando a su sobrino.

SantanderActualizado a
Toni Nadal habla durante la tercera jornada del FID Santander Grupo Bárymont 2022.
NACHO CUBERODIARIO AS

Bajo el lema ‘Todo se puede entrenar’, Toni Nadal se encargó este sábado de clausurar por todo lo alto el primer FID Santander Grupo Bárymont. El tío y expreparador de Rafa Nadal compartió ante más de 800 espectadores en el Palacio de Festivales sus reflexiones acerca del deporte y la vida, centrándose en su etapa preparando a su sobrino. Antes, hicieron lo propio Gemma Mengual, Lydia Valentín y Sara Andrés, coprotagonistas de la última de tres jornadas repletas de gente del deporte del más alto nivel.

“Fui un entrenador duro, muy exigente, a veces demasiado. Entre las ganas que tenía y el miedo a que no lo consiguiera, a veces tensaba la cuerda más de la cuenta”, admitió Toni Nadal durante su charla motivacional. “Lo fui porque sabía a lo que nos íbamos a enfrentar en el futuro, porque vi a un chico dispuesto a aceptar aquella dureza y porque tenía una gran estima hacia mi sobrino”, explicó el balear antes de justificar su método. “Le hice jugar en pistas en malas condiciones, con bolas en malas condiciones, le alargaba los entrenos. Siempre con la idea de que aguantara un poco más. Sabía que el aguantar un poco más iba a ser el factor determinante, y lo he podido comprobar”, detalló Nadal. “En Australia este año, cuando Rafael iba perdiendo dos sets a cero, él consiguió darle la vuelta. En rueda de prensa dijo que pensaba que perdería, pero que le quedaba resistir”.

Con un público entregado, el hombre encargado de moldear al tenista con más Grand Slams de la historia dio más detalles sobre aquel proceso. “Le hice sentirse responsable de todo lo que le pasaba. Cuando me buscaba alguna justificación, le decía que no fuese por ese camino porque no nos iba a ayudar. Nunca una excusa nos hizo ganar un partido”, contó un honesto Toni. “Mi compromiso con Rafael siempre fue decirle la verdad, y yo le he preparado para afrontar la realidad”, puntualizó antes de contar una divertida anécdota. “Antes de una final en Montecarlo contra Federer, Rafael me preguntó que cómo lo veía. Le dije que Roger tenía mejor drive, mejor volea, mejor revés. Y cuando le iba a decir que también mejor saque, me dijo que no siguiese. Yo le dije que, si quería, le engañaba, pero que en una hora la pista no iba a engañar a nadie. Para ganar, le expliqué que tenía que jugar cada bola como si fuese la última”, detalló Toni. “Sabía que con lo que le iba a decir no iba a cambiar mucho el resultado, pero le quería recordar que, si ganaba, Federer seguía teniendo cosas mejores, para que así mi sobrino siguiese con la intención de mejorar. Sabía que aceptaba aquella realidad”.

El manacorí hizo especial hincapié durante su intervención en simplificar las cosas durante la preparación de un deportista y, también, en la vida misma. “A mi sobrino le pedía tres cosas: golpea la pelota lo más fuerte que puedas, a ser posible tira la pelota donde no esté el rival, y dentro de la pista. También le decía que golpee la bola cada vez lo mejor que pueda, que no espere a hacerlo en la final de Roland Garros porque no llegará si piensa así. El factor diferencial es la preparación, no el día de la final. Es la preparación lo que te lleva a ello”, apostilló antes de volver a hablar sobre el espíritu que lleva al tenista español a no rendirse nunca. “De pequeño le decía que, cuando el partido esté prácticamente perdido, tenía que seguir luchando, que se tenía que ir con la tranquilidad de haber hecho todo lo posible. Habrá un día que le des la vuelta al marcador, y ese día justificará el resto que no has podido. Así se entrenaba Rafael”. Esta actitud la ilustró Toni Nadal con una anécdota. “En Australia 2009 jugó la final contra Federer, venía de una semifinal muy dura contra Verdasco en la que quedó exhausto. Me dijo antes de la final que no podía correr, y yo le dije que probablemente nunca iba a estar tan cerca de ganar el Open de Australia, así que era su decisión. Me repitió que no podía correr y le dije que si ponían a un francotirador en la grada no pararía de correr. Durante dos horas intenté cambiar su actitud, su cara cambió a falta de 15 minutos para el inicio del partido y después comprobé que mi sobrino tres horas antes de salir a la pista no se podía mover y acabó ganando a Roger Federer”.

Toni también explicó cómo cimentó al coloso que es ahora su sobrino. “A Rafael el reto que le puse no era ganar Roland Garros o Wimbledon porque yo no sé cómo se hace eso, ganar no depende exclusivamente de nosotros. El reto para él era mejorar, porque no concibo hacer las cosas siempre igual. Mi sobrino creció con dos ideas muy simples: la mejora es necesaria y es posible”. Además, detalló al público cántabro su principal interés a la hora de entrenar. “Toda la vida he sido un entrenador algo atípico, busqué el éxito a través del desarrollo personal. Para que un edificio sea alto y duradero, se necesita una gran base. Teníamos que poner bien los cimientos. A nivel personal intenté fortalecer el carácter, me preocupaba más que la formación técnica. Siempre consideré a mi sobrino una persona normal, y creo que es más importante la actitud que la aptitud”, sentenció un Toni Nadal que dejó varias bromas que desataron las risas de un emocionado público. “Mi sobrino me decía que, con lo que le costaba, que siguiese con él. Durante muchos años he sido el entrenador más barato del circuito profesional”.

Los caminos al éxito de tres grandes deportistas

Sara Andrés, Lydia Valentín y Gemma Mengual protagonizaron la primera sesión de la noche santanderina, en la que discutieron las diferentes rutas que han tomado hasta alcanzar el éxito. “Me he encontrado muchas piedras, y en otros momentos no he tenido freno. Hay veces que te tienes que reinventar. Lo importante es moldearte a cada situación, sacar lo máximo de cada experiencia”, expresó la halterófila, que repetía participación en el FID. “Las Olimpiadas del 92 me marcaron, soñaba con disfrutar del deporte, pero no le daba muchas vueltas. Con el tiempo la cosa era más seria y soñaba con pertenecer a la Selección española. Irme a Madrid con 15 años fue un sueño, la claridad es fundamental para lo que quieres en la vida y yo lo tenía claro. Decía que quería ser campeona olímpica, valiente de mí porque no sabía todo lo que hacía falta para ello”.

Mengual narró lo difícil que fue hacer crecer a un deporte semidesconocido hace unos años. “Mi generación era muy nueva en esto, era un poco un conejillo de indias. Tuvimos que aprender como pudimos, viendo cómo entrenaban en Estados Unidos o en Canadá e imitándolo de aquella manera”, relató la exnadadora antes de recordar lo duro que fue para ella volver a competir después de un embarazo. “No me lo pusieron fácil, digamos. Me dejaron la puerta abierta a ver si captaba la indirecta, y lo capté. No estaba disfrutando, y esto lo tienes que hacer porque te gusta. Lloraba muchos días al llegar a casa y dije que hasta aquí”. Por último, la velocista paralímpica Sara Andrés emocionó con su punto de vista: “Las cosas malas pueden tener una lectura buena, un aprendizaje”. Antes, tanto Mengual como Valentín se acercaron durante la mañana al centro de la ciudad para conocer a los niños que participaban en actividades organizadas por el FID para promover la actividad deportiva, confirmando el éxito que han tenido estas jornadas en Santander.

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