OPEN DE AUSTRALIA

"Con Carlos Alcaraz intentamos simular lo que demanda el tenis"

Alberto Lledó, preparador físico de Carlos Alcaraz que le asesora desde Villena, explica a AS lo que supone el aislamiento total para los jugadores que están en Australia.

“Con Alcaraz intentamos simular lo que demanda el tenis”
Twitter Carlos Alcaraz

Los mejores tenistas del mundo viven estos días en Australia una situación inusual por la cuarentena obligatoria de 14 días que todos, excepto los locales, deben pasar antes de empezar a competir en el país oceánico, donde la actividad se iniciará el 31 de enero. Hay cuatro grupos: el de los primeros del ranking, que están en Adelaida con sus familias, en habitaciones con terraza y pueden salir cinco horas al día para entrenarse; y otros tres en Melbourne, donde hay jugadores a quienes también se permite abandonar los alojamientos para ejercitarse, otros que no deben salir porque han estado en contacto con algún caso positivo y los que contrajeron la COVID y están encerrados en un hotel medicalizado y sin apenas servicios. En el penúltimo hay dos españoles, Carlos Alcaraz y Mario Vilella, y en el último sufre Paula Badosa. Son tres de los 72 tenistas que permanecen aislados.

Las consecuencias de ese confinamiento total son especialmente duras en el aspecto físico. Así se lo confirma a AS el preparador de Alcaraz, Alberto Lledó: "El jugador está acostumbrado a entrenarse de seis a ocho horas diarias durante una jornada. Estar ahora todo el día en la habitación, haciendo sólo algunos ejercicios en unas condiciones climatológicas que no serán las que se den después en los torneos, es muy difícil y no está bien". Lledó advierte sobre el peligro de que al competir aparezcan lesiones: "Cuando un tenista está tres o cuatro días sin hacer sus gestos habituales tiene que entrar en un periodo de ajuste, de recuperación, descarga o vacaciones. Se busca para que compense y se adapte fisiológicamente. Aquí van a estar así 14 días y sin actividad. El riesgo de lesión estará muy candente cuando vuelva no sólo a competir, sino a entrenarse".

"Han elaborado un balón medicinal casero, con una bolsa llena de toallas húmedas y una botella de agua dentro de una mochila"

Alberto Lledó

Desde la Academia Equelite de Villena, Lledó asesora a Alcaraz en contacto frecuente con él y su entrenador, Juan Carlos Ferrero: "En la pretemporada mejoró mucho su nivel cardiovascular y aumentó su masa magra. Y ahora, después de todo ese trabajo, esto es un palo. En su cuarto y con el material que le han dado (una bici estática y cintas), intentamos simular cosas semejantes a las que demanda el tenis. Es joven y se adapta mejor a todo, pero el riesgo de lesión estará ahí. Tenemos que llevar mucho cuidado. Lo bueno es que Juan Carlos tiene mucha experiencia". Cada dos días, el equipo del murciano se reúne "para ver cómo va el trabajo, la cabeza, el físico, posibles cambios...". "Realiza ejercicios de cardio, fuerza, coordinación y movilidad técnica". Ferrero dirige la preparación de Alcaraz porque viven en habitaciones contiguas, con una puerta comunicante al ser Carlos menor de edad y el valenciano, su tutor. "Han elaborado un balón medicinal casero, con una bolsa llena de toallas húmedas y una botella de agua dentro de una mochila. Con eso hacen golpes de derecha, de revés y algo de imitación de saque (también usa un colchón como frontón para pelotear)", cuenta el preparador, muy contento con el desarrollo físico de la promesa española desde que está con él a tiempo completo (a principios de 2019). "Sabíamos lo que teníamos que hacer en las etapas sensibles. Le cogimos en un momento muy bueno", explica. Ahora le toca continuar con ese buen trabajo y salvar las dificultades del encierro desde lejos.