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Novak Djokovic
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Diego Schwartzman
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MASTERS 1.000 ROMA

Djokovic adelanta a Nadal como rey de los Masters 1.000

Djokovic ganó en dos sets a Schwartzman después de arrancar el partido con un 3-0 y dos quiebres en contra. Este lunes superó a Sampras en semanas como número uno.

Sin mostrar su mejor versión, ni mucho menos, Novak Djokovic tiene la virtud de ser un ganador voraz en cualquier circunstancia. Este lunes lo demostró en la final de Roma. Después de un mal comienzo ante Diego Schwartzman, el serbio espabiló para vencer por 7-5 y 6-3 en 1h:53 y se llevó su 36º título Masters 1.000, con el que adelanta a Rafa Nadal (35) y encabeza la lista histórica.Es el 81º trofeo de su carrera, el quinto en la Ciudad Eterna y el cuarto de la temporada en otras tantas finales (ganó también el Abierto de Australia, Dubái y Cincinnati). Si no hubiera perdido los papeles en el US Open con aquel pelotazo a una jueza de línea que le costó la descalificación, podríamos estar hablando de un curso impoluto que comanda con una marca de 31 victorias y una sola derrota, esa de Nueva York ante Carreño.

Gran día para el número uno, que adelanta a Pete Sampras (286) en semanas como líder del ranking mundial con 287, ya sólo por detrás de Federer (318), y se va de Italia con 400 puntos más en la buchaca en su pelea con Nadal, ya que el año pasado fue subcampeón del torneo. Ahora acumula 11.260, 1.410 más que el balear que mantiene 9.850. “No he jugado mi mejor tenis esta semana, pero lo he encontrado cuando me ha hecho falta”, dijo tras vencer a un Schwartzman que le inquietó de salida, pero terminó fundido en su primera final de la categoría por una exigente semana en la que por fin ganó a Nadal tras un 9-0 en sus duelos y logró otra victoria aún más épica el domingo contra Shapovalov.

Disponer de un 3-0 con dos quiebres de ventaja ante Djokovic es una oportunidad única que pocas, muy pocas veces se le presenta a un jugador contra el número uno del mundo. La tuvo Schwartzman y no la aprovechó. El serbio, errático sobre todo con el revés y de malas pulgas, no era capaz de superar al bonaerense en cuanto se alargaban los intercambios. Además, la lluvia amenazó el normal transcurso del partido y le incomodó. Para cualquier otro tenista la remontada hubiera sido casi imposible, pero tras el primer descanso el balcánico salió dispuesto a conseguirlo, armó su drive para salir de apuros y ganó cuatro juegos seguidos. Diego empezó a notar el cansancio de las palizas que se dio en cuartos y semifinales y sus escasos fallos, entre ellos algunas dobles faltas muy inoportunas, llegaron en los peores momentos para él. Djokovic tuvo un punto de set con 5-4 y no lo convirtió, pero sí los que se le presentaron otra vez al resto con 6-5.

Aliviado tras rugir como había hecho después de remontar el sábado en la primera manga ante Ruud, Nole se atrapó extrañamente con su servicio y encajó un break de salida en el segundo parcial. La alegría le duró poco a su rival, que perdió el suyo a continuación y de ahí al final del partido ya no vio puerta ante un Djokovic mejorado. Le queda el consuelo de haber ganado por primer vez en su carrera a Nadal y en tierra, y la certeza de que su tenis ha vuelto. Y qué decir del vencedor, pues que mal que bien no falla cuando entra en trance dominador.