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Nadal - Kyrgios: un combate contra el diablo en el infierno

El español y el australiano son dos perfiles contrapuestos. "El ambiente será como de Copa Davis", dice Carlos Moyá sobre el duelo.

Nadal - Kyrgios: un combate contra el diablo en el infierno
Darrian Traynor Getty Images

"Rafa está acostumbrado a eso. Va a ser un poco como la Copa Davis. Él también tiene su público y es muy querido aquí. Seguro que va a tener el respeto de la afición australiana. Contamos con que apoyará más a Kyrgios, pero es algo que no le va a afectar, tendrá gente a su favor en algún sector”. Lo dijo Carlos Moyá, entrenador de Nadal en la previa del octavo enfrentamiento entre el balear y el australiano Nick Kyrgios, que por primera vez jugará en casa.

El clásico del morbo vuelve siete meses después del último duelo que se disputó en la segunda ronda de Wimbledon, con una trabajada victoria del número uno del mundo. Allí empezaron sus encuentros en 2014 y vivirán un nuevo capítulo hoy (09:00, Eurosport) en los octavos del Open de Australia. El balance ayuda por poco a Nadal (4-3), lo contrario que el favor de unos seguidores que enloquecieron con el show de Nick el pasado sábado contra Khachanov.

Representan dos maneras de entender el tenis. Nadal es autocontrol, cultura del esfuerzo, trabajo y talento. Kyrgios, anarquía, inspiración, calidad innata y, más a menudo de lo que debería, indisciplina. Por eso chocan, aunque cada uno a su manera se tiren flores. “Jugar contra uno de los mejores en la pista central en tu casa es genial. Será otra batalla física. Nada es fácil contra él. Tuvo un partido relativamente rutinario (contra Carreño), por lo que se va a sentir bien. Estoy deseando que llegue el momento. Para eso juego, supongo”, dijo el jugador de Camberra, de 24 años y 26º del mundo. “Kyrgios es un gran talento, tiene uno de los mejores servicios del mundo y variedad en todos los sentidos. Es capaz de actuar a un nivel muy alto. Cuando juega buen tenis y muestra pasión, es positivo para nuestro circuito. Los jugadores que lo hacen más grande son buenos para este deporte”, dice el ganador del 19 Grand Slams.

¿Y cómo hay que jugarle a un tipo imprevisible como Kyrgios, capaz de lo mejor y de lo peor? “Hay que estar concentrado. Es importante que el servicio de Rafa funcione. Contra Carreño estuvo muy bien y ante Delbonis, también. Eso le permitirá manejar con mayor tranquilidad los juegos al resto”, opina Moyá, que insiste en la necesidad de que su pupilo “aproveche las pocas oportunidades que tenga”.

“Debe estar fino. Tenemos el ejemplo de Acapulco el año pasado, donde estaba siendo superior pero tuvo 10 bolas de break y sólo convirtió una. Él no tuvo ninguna y en el tie-break ganó. En Wimbledon, Rafa se apuntó dos. Al final estos partidos se deciden en tres puntos”, analiza Moyá. Wild Thing quiere ser el primer australiano que gana a Nadal en Melbourne desde Lleyton Hewitt en la tercera ronda de 2005. El exjugador y capitán del equipo nacional de Copa Davis y ATP Cup apoya y anima desde la grada al díscolo Nicholas Hilmy Kyrgios. Es uno más de la ruidosa hinchada que hoy rugirá en la Rod Laver Arena. Un diablo en su caldera.

Nadal y Kyrgios: perfectos desconocidos

Nadal y Kyrgios ya se conocen bien dentro de la pista, aunque siempre que les preguntan si se gustan fuera de ella, lo primero que dicen es que no saben nada el uno del otro. “No lo sé. No lo conozco personalmente para tener una opinión clara. Está claro, por supuesto, que cuando hace cosas que no son buenas, no me gusta”, apuntó el balear tras ganar a Carreño el sábado. Unas horas después al australiano le tiraron de la lengua al contarle lo que había dicho de él quien iba a ser su próximo rival, y este contesto con naturalidad. “Realmente no conozco a Rafa. Nunca he salido con él ni nada por el estilo. Así que no sé cómo es. No me desagrada. Nunca dije nada porque no le conozco en absoluto. Como tenista es un infierno. Como persona no le conozco, pero seguro que está bien”.

Lo cierto es que nunca han tenido relación más allá de los partidos ni se han entrenado juntos porque tienen un concepto muy diferente sobre el trabajo diario. El español se machaca en sesiones de hora y media, y el aussie apenas pelotea durante 30 minutos. Además, Kyrgios provocó varias veces a Nadal en las redes sociales y hace unos días le imitó durante un partido de dobles mixtos con Anisimova, buena amiga suya. Rafa se lo tomó con filosofía: “No me importa, estoy aquí para jugar al tenis. Si fue divertido, está bien".