MASTERS 1.000 SHANGHÁI

Medvedev exige un Big Four

Daniil Medvedev ajustició a Zverev para levantar su cuarto título de la temporada en una racha de 29-3 desde Wimbledon, nueve victorias consecutivas y 18 sets ganados.

Con permiso de los tres grandes por orden de ranking, Djokovic, Nadal y Federer, Daniil Medvedev es el jugador en mejor forma del circuito, porque apenas falla y lo juega todo con un aplomo tremendo. Este domingo en la final de Shanghái pasó por encima de Alexander Zverev (6-4 y 6-1 en 73 minutos), la perla alemana a la que ha adelantado por la derecha para reclamar, spodría decirse incluso exigir su espacio en un nuevo Big Four.

Es el cuarto título del ruso de 23 años en 2019 (segundo de Masters 1.000), en mitad de una racha tremenda desde Wimbledon: 29-3 (solo le han ganado dos veces Nadal y una Kyrgios), seis finales consecutivas y tres de esos trofeos que suma en un curso de ensueño en el que ha ganado ya 59 partidos, más que nadie. Ahora enlaza nueve sin perder un set (18-0). Es cuarto en el ranking mundial cada vez más cerca del tercero, Federer, al que tiene ahora a 1.030 puntos, con opciones de pasarle de aquí al final de la temporada, ya que tiene previsto jugar la semana que viene en Moscú, y después acudir a Viena, París y Londres, antes de cerrar una temporada cargada de torneos (25) en la nueva fase final de la Copa Davis. De aquí al cierre puede sumar, porque sólo defiende 315 puntos (perderá 180 por no jugar en Basilea) y no estuvo en el Masters en 2018. El suizo, por su parte, ganó 1.260 en el último tramo de la campaña y se ha dejado 180 tantos en Shanghái. De hecho, Medvedev ya le ha superado en la carrera, la tabla en la que se suman directamente los puntos del año. Por todo esto y a la espera de colocar un Grand Slam en sus vitrinas, el moscovita merece un sitio ya entre los gigantes del tenis como sustituto de Andy Murray, que trata de volver a ser competitivo, y amenaza con romper su tiranía. Aunque Nadal, el único que ha aguantado su casi imparable empuje, le haya frenado en momentos clave, como en la gran final del US Open.

A Zverev, que venía de eliminar precisamente a Federer con muy buen juego en cuartos, le destrozó Medvedev con ese tenis seguro e implacable que le ha granjeado el sobrenombre de Roca. Empezó los dos sets de la misma manera, con un 3-0 de salida. En el primero el alemán fue capaz de reaccionar y nivelar el partido, pero después tiró por la borda la remontada con dos dobles faltas seguidas en el décimo juego. En la segunda manga, Sascha no pudo acortar tras encajar el primer quiebre y se vio con un 5-0 demoledor en contra ante el que ya no pudo hacer nada.

"Es especial estar en este palmarés"

"Esto es asombroso, si me lo hubieran dicho antes no me lo hubiera creído. Shanghái es uno de los Masters 1.000 más prestigiosos. Si miras los nueve últimos años, sólo lo han podido ganar tres jugadores (Murray, Djokovic y Federer, el primero en 2009 se lo llevó su compatriota Nikolai Davidenko). Es especial estar en ese palmarés", dijo Daniil tras su éxito. "No celebro demasiado mis victorias, procuro estar calmado y hacer mi trabajo. No muestro muchas emociones en la pista, es mi estilo, pero estoy feliz". Así es Medvedev, una estrella que parece que llega para quedarse, aunque pueda costarle defender todo lo que lleva ganado este curso y manejar la acumulación de torneos y partidos. Tareas que son más fáciles con 23 años. En Shanghái ha florecido de nuevo con Zverev, Tsitsipas y Berrettini, otros jóvenes que reclaman su sitio en la cúspide del tenis, que tratan de eludir la sombra de un Big Three que no ha triunfado en Shanghái por la ausencia de Nadal y las derrotas de Djokovic y Federer.