Al Bernabéu le pone más remontar que conservar

Eso de venir de Londres con el formidable botín del 1-3 crea un sentimiento raro e intrigante, no diré que incómodo, porque no lo es, pero sí veo (y hasta siento), algún desconcierto. El Madrid ha cogido tanta afición a eso de remontar que lo de conservar como que atrae poco. No está lejos en el tiempo aquel atragantón de la Juve, a la que el Madrid recibió con un 0-3 de Turín y se encontró con un 0-3 en el Bernabéu resuelto angustiosamente al final con aquel penalti a Lucas Vázquez. No es el único precedente de gran resultado en la ida que se enreda en la vuelta, pero sí la muestra más espectacular de que la confianza puede matar.

Tuchel se dio por eliminado tras el partido de Stamford Bridge, pero claramente se estaba poniendo la piel de cordero y al tiempo excitando a los suyos, que compensaron en parte aquel papelón ante el Madrid con un imponente 0-6 sobre el Southampton. Así que vendrán con otro ánimo y sin nada que perder (lo que pierdan lo perdieron en la ida) y mucho que ganar. Viene Azpilicueta, recuperado de la COVID. El que no viene es Lukaku, lesionado o embroncado con el entrenador, no sé. Yo lo celebro, porque le tengo por una fiera. Me dio miedo los minutos que jugó allí, y eso que se le vio atacado de kilos, como se dice de los toros pasados de peso.

Aun sin Lukaku, Tuchel tiene ataque: Havertz, Werner, Ziyech, Pulisic… Ya veremos cuántos y cuáles juegan de salida (Havertz, seguro que sí), pero son nombres inquietantes, como lo son los de quienes les alimentan. Ahí habrá que incluir a un polluelo de la casa, Marcos Alonso, nieto de una leyenda de las cinco primeras Copas de Europa. En el Madrid falta Militao por sanción, lástima. Los demás están todos. Modric y Kroos descansados, por cierto. En definitiva, que pese al 1-3, hay partido. Como lo hay en Múnich, donde el Villarreal viaja con una victoria brillante pero corta para los merecimientos de la ida. Suerte a los dos.