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Benzema faltará donde reinó Muniain

Esta noche nos espera partidazo en San Mamés. Aún tenemos la retina impresionada por el Athletic-Barça de octavos, uno de esos partidos que sobreviven al tiempo. Quizá me equivoque, pero ahí me pareció ver la vieja energía del Athletic renacida en chicos nuevos, en especial Nico Williams, que ese día se vistió de largo, y en otros no tan nuevos como el incombustible Raúl García y el colosal Muniain. En tantos años de fútbol son pocas las veces que uno ha visto a algún jugador apoderarse tanto de la escena, del balón, del gol, de toda la esencia del fútbol, como a Muniain ante el Barça. Esa noche hubo mucho Athletic. El Athletic de verdad.

Ahora le sale al cruce el Madrid, cuya presencia siempre puso las orejas tiesas en San Mamés. José María Arrate, uno de los grandes presidentes que el Athletic ha tenido a lo largo de su historia, me decía ayer. “Cuando venía el Madrid, mi padre se ponía corbata para ir a San Mamés”. Me recordó el respeto con que a su vez mi padre y mi hermano me hablaban de Carmelo, Garay y Gaínza, casi como seres del santoral. Nada le pone al Athletic como la Copa y el Real Madrid, y al tiempo me atrevo a decir que para todas las promociones de jugadores madridistas que he tratado (todas desde Gento hasta ahora) San Mamés es un escenario predilecto.

Allí recibió su última gran ovación Benzema, prueba de lo que digo. Hoy no estará, porque sus fibras siguen frágiles. Sí estarán los americanos, gracias a que la Federación movió la fecha del partido. Cansados y con ‘jet lag’, pero estarán. Anoche al Rayo le faltó Falcao, el Mallorca tuvo a Kubo en el banco tras un largo viaje (jugó sólo 10’), al Cádiz le faltaron Lozano, Alarcón y Arzamendia, y al Valencia, Musah. Pero sus partidos no se movieron, lo digo sin ánimo polémico, sino como base de reflexión. Al Athletic estas cosas no le pasan, son todos de la tierra. Caso único en el fútbol mundial, dijo L’Équipe. Esa es la fuerza del viejo y querido Athletic Club.