Rahm venera a Seve

Asus 27 años, Jon Rahm persigue, iguala y bate récords de un mito: Severiano Ballesteros. El vasco fue el primer español que ganó la Orden de Mérito Europea, la actual Race to Dubái, después de Seve. También fue el primer español que se aupó al número uno, después de Seve… en concreto, 30 años y 11 meses después. El lunes, Rahmbo superó una curiosa marca del genio de Pedreña, al sumar 21 semanas consecutivas al frente del escalafón mundial, cuando la mejor racha de Ballesteros estaba en 20. Todavía son pellizcos a la historia del golf y del deporte español, pero también una prueba inequívoca del talento y la ambición que envuelven a Rahm. La comparación, obviamente, habrá que hacerla al final de su carrera, pero antes hay que disfrutar de la belleza del camino.

Rahm está aún lejos de Seve. Como en su momento lo estuvieron otros dos magníficos jugadores,Chema Olazábal y Sergio García, que mantuvieron al golf español en la primera línea, muy arriba, aunque nunca en la galaxia de su antecesor. La figura de Ballesteros hay que situarla entre los más grandes de la historia del golf, y entre los tres o cuatro deportistas españoles más importantes de todos los tiempos. Por su relevancia internacional y por su dominio en su disciplina en una época concreta, tan sólo Rafa Nadal y Miguel Indurain aguantan la mirada a Seve. Alguien podría añadir también a Fernando Alonso. Por eso hay que tener cuidado cuando se compara a Rahm con un icono universal. De momento, el de Barrika labra con brillantez su propia senda, donde ya luce un major. Y lo hace con un respeto sublime a Ballesteros. La primera vez que se aupó al número uno, se acordó de él: "Es increíble estar en la historia al lado de Seve". También cuando conquistó el US Open. Siempre lo hace. Rahm venera a Seve. Y es un digno heredero de su legado, del que se siente un continuador.