El efecto Ancelotti

Un líder bestial. En solo 16 jornadas, el Madrid de Ancelotti ha destrozado LaLiga. El Sevilla queda a ocho puntos, el Betis a nueve, el Atleti y la Real a 10… ¡Y el Barça a 16! Imagino que Laporta no saldrá hoy diciendo que ve al Barça con posibilidades de ganar el título. Como dijo el gran Luka Modric tras la exhibición en Donosti: “Ha sido un partidazo del Madrid”. Así habla un líder con mayúsculas, un líder que lleva el sello de verdaderos aspirantes al futuro Balón de Oro, Vinicius forever, y de un entrenador que no se da importancia pero que ya se ha ganado el nombre de una puerta en el futuro Bernabéu. Carletto es mucho más que el entrenador de la Décima. Es un líder silencioso, un hombre con autoridad moral y futbolística, un señor en las salas de prensa y un jefazo respetado en el vestuario. Carlo, contigo al fin del mundo.

Musho Betis. La tarde ya arrancó feliz y festiva para los intereses del líder. Ese gol de Juanmi (en realidad hizo doblete, pero el VAR se empeñó en deslegitimar el primero de su cuenta) en el Camp Nou sirvió para desinflar el llamado Efecto Xavi, que ahora mismo se traduce en una desventaja sideral entre el Madrid de Ancelotti y ese Barça que deambula desnortado y sin rumbo. A este paso, que ningún culé descarte siquiera la Conference League. Por allí anda ahora la destartalada Roma de Mourinho…

Y llegó Kubo. Por si la tarde ya estaba en un punto elevado de calentamiento global del planeta madridista, en el Wanda irrumpió ese Mallorca que no se casa con nadie. Y en sus filas tiene el club blanco cedido a una joya japonesa que pronto llenará las portadas de todos los diarios. Se llama Take y se apellida Kubo. Su golazo cerca del final que noquea al Cholo quedará para el recuerdo de los inquilinos de Son Moix… y del Bernabéu. Te queremos, Take.

La Real da la cara. A pesar de todo, hay que valorar como merece el triunfo del Madrid ante un rival que no había perdido con nadie en su remozado estadio. Con los donostiarras hay una rivalidad alimentada desde las dos Ligas que ganaron los chicos de Ormaechea en el arranque de la década de los años 80. Arconada era un coloso que paraba todo y a partir de ahí crecieron los Gorriz, Perico Alonso (padre de Xabi Alonso), Zamora, Satrústegui o López Ufarte. Esa Real Sociedad era muy competitiva y con Imanol ha recuperado ese gen de equipo con calidad y capaz de plantar cara a cualquiera. El equipo txuri-urdin ganó hace unos meses una Copa histórica ante el Athletic, su eterno vecino-enemigo deportivo. Pero el Madrid es el Madrid. Todo sigue igual que en aquellos increíbles años 80…

Militao, el nuevo Pepe. El brasileño llegó bajo sospecha por su precio (50 millones de euros) y por su juventud, pero a sus 23 años es el verdadero káiser de la defensa del Real Madrid. Su velocidad, personalidad y valentía en el cruce me recuerdan cada vez más a Pepe, ese pedazo de central que llegó en las mismas circunstancias y que durante diez años sentó cátedra en la zaga madridista.

El show de Vini. Hoy no he derrochado tantas líneas con el jugador que está rompiendo todas las barreras porque ahora es fácil aferrarse a su talento desatado. Pero les aseguro que en San Sebastián se hablará durante mucho tiempo del partidazo de Vinicius. Galáctico. Destrozó a la defensa de la Real y volvió locos a todos. Espero que France Football pida perdón algún día por no haber metido al chaval entre los 30 candidatos al Balón de Oro. Y también por decir que Luka Modric es el 29º del mundo. Una broma de mal gusto…