Los árbitros miran a España con otros ojos

España se quejó por el arbitraje de Taylor en la final de la Nations League y anoche ya se vio en Atenas que nos miran de otra manera. Sinceramente, creo que sin ese gol de Mbappé en fuera de juego en Milán no hubieran pitado en Atenas el penalti a Íñigo Martínez con el que Sarabia abrió el melón. Por cierto, hasta ese acierto la Selección llevaba cinco penas máximas consecutivas (tandas aparte) enviadas al limbo. No sé si Rubiales, en su condición de vicepresidente de la UEFA, habrá presentado alguna queja formal por los arbitrajes que venía sufriendo España. Pero barrunto que sí. Nunca lo sabremos, porque Luis Rubiales, últimamente, hace cosas con la siniestra de las que no sabe la diestra. Y no sólo con los árbitros...

Villar, el expresidente de la RFEF, fue durante muchos años el jefe del arbitraje en la UEFA y en la FIFA. Fueron los tiempos en los que nos robaron más, que ya tiene guasa. Tanto fue así que Villar se vio obligado a dimitir de esa jefatura pese a que nada le gustaba más que nadar entre árbitros. A Luis Rubiales no le gustan tanto los árbitros. Le gustan lo justo. Y no le faltan razones, porque desde que es presidente de la RFEF a España no le han regalado nada. La derrota contra Francia en la final de la Liga de Naciones con ese gol en orsay de Mbappé fue la gota que colmó el vaso su paciencia. Y Rubiales es de mecha corta.