Así no renuevan Soler y Gayà

Borja Iglesias, látigo blanquinegro anoche, es uno de los 25 futbolistas que pasaron por Paterna y que militan en una de las cinco grandes ligas. Tal registró, según el CIES, convierte a la del Valencia en la sexta cantera del mundo que más jugadores aporta a los torneos de Inglaterra, Francia, Italia, Alemania y España. Ese dato constata la salud de Paterna y se suma a la lista Jesús Vázquez, que se estrenó como titular en Primera. El problema es que son muchos que, como Borja, se van por h o por b. Y como el equipo siga por los derroteros por los que habita este Valencia de Meriton, cuesta pensar que Carlos Soler y Gayà vayan a renovar.

Siete jornadas sin ganar son muchas hasta para un Valencia acostumbrado a la mediocridad. “Nos han pasado por encima”, decía Gayà. El equipo ha entrado en una dinámica peligrosa, de las de a perro flaco todo son pulgas. Ahí están las molestias de Soler o la cansina lesión de Thierry. Pero el juego del Valencia es previsible, su talento es limitado y su intensidad está lejos del adn que venía a inculcarle Bordalás. Los jugadores tienen orgullo, pero con eso no basta. No les da. Necesitan respuestas y no las encuentran. “Estamos cayendo en errores del pasado”, insistía el capitán. El Valencia vuelve a ser una lágrima en defensa (17 goles encajados, una barbaridad) y eso sí que no se esperaba que sucediera con Bordalás, que sigue siendo el clavo ardiendo al que agarrarse, porque tras él no se ve nada... pero que también debe espabilar.