¿La era Quartararo o el retorno de Márquez?

Fabio Quartararo ha sido el único piloto que ha puntuado en las 16 carreras del Mundial celebradas hasta la fecha, con cinco victorias y otros tantos podios. Faltan dos citas por cubrir, pero El Diablo ya es campeón de MotoGP. Una razón que lo explica es esa regularidad, que contrasta con sus altibajos del curso anterior. Quartararo ha aprendido rápido, muy rápido, y ese salto de calidad le ha aupado a un título al que proyectaba desde niño. La gran promesa del motociclismo, aquel que venía con la etiqueta de anti-Márquez, ha cumplido su destino de alzarse a lo más alto. Y a sus 22 años ha roto varias barreras: es el primer francés que domina en la categoría reina, es el primero que vence en MotoGP sin inscribir su nombre en las cilindradas inferiores desde Casey Stoner en 2011, ha coronado a Yamaha seis temporadas después, ha roto una racha de nueve mundiales seguidos de pilotos españoles… El propio Fabio es un poco español, vino acá a los 13 años, cuando comprendió que era la mejor fórmula para triunfar sobre una moto, pero en el podio suena la Marsellesa.

El primer título de Quartararo, que se intuye no será el último, anuncia un panorama esperanzador en ­MotoGP. La resolución de Misano, el domingo, ofrece algunas pistas. Pecco Bagnaia se cayó a falta de cinco vueltas, cuando lideraba la carrera y alargaba otra semana el campeonato. El italiano, a lomos de la mejor moto de la parrilla, cargaba con la doble presión de retar a un líder calculador en el Mundial y a un ilustre perseguidor en el circuito, Marc Márquez. Y sucumbió. Marc logró así su tercera victoria del año y segunda consecutiva. Un triunfo que confirma su regreso y abre la puerta a un electrizante 2022, a un duelo Quartararo-Márquez, con las Ducati de Bagnaia o el pujante Jorge Martín como alternativas, jueces o testigos. Sólo falta que Joan Mir tenga una buena montura. Que empiece ya.