El Levante devuelve la alegría al Camp Nou

El 4 de marzo de 2021, el Levante jugó el partido más importante de su historia. Llegaba a la vuelta de la semifinal de la Copa con ventaja en el resultado, con un camino ilusionante en LaLiga, a sólo cinco puntos de Europa, unas semanas después de profanar el Metropolitano (único que lo ha hecho en la temporada pasada y esta)... Todo era de color de rosa en un Ciutat recién estrenado. Pero un gol de Berenguer en la prórroga arruinó las ilusiones granotas y, casi ocho meses después, el Levante aún no se ha levantado de la lona. Sólo dos partidos ganados desde entonces que sirvieron para asegurar la permanencia pero nada queda ya de aquel equipo vertiginoso y comprometido que se lo ponía difícil a todo el mundo, cuanto menos. Toca analizar en serio lo que pasa, más allá de las lesiones (que todos los equipos tienen). Hoy puede caer a descenso si puntúa el Granada y el sábado tiene la primera final ante el Mallorca en Son Moix.

"Se lo hemos puesto muy fácil”, dijo Postigo, todavía en caliente, tras el partido. Toda la razón. El Levante hizo todo lo que tenía que hacer para resucitar a un Barça talentoso pero que llegaba con el depósito de moral en reserva. Un penalti a los cinco minutos y una retahíla de errores defensivos para llenar de confianza a cualquier delantero que ayer vistiera de azulgrana. Si no llega a ser por Aitor, el saco de goles que se podría haber llevado el Levante hubiera sido escandaloso. La culminación del sainete fue el gol de Ansu Fati que devolvió la alegría a un Camp Nou que, hasta ayer, vivía entre la melancolía y la crispación. Todos nos alegramos de que vuelva el talentoso delantero después de casi un año lesionado. Pero que tres jugadores granotas le dejen plantarse la frontal del área después de tres rebotes es para hacérselo mirar. Lo normal es perder en el Camp Nou pero no así. La imagen fue muy mala. Toca reaccionar cuanto antes.