La libertad de Benzema

Sería muy fácil y muy placentero decir con voz alta, o en este caso con palabras en negrita y en mayúscula, que siempre he sabido que Karim Benzema iba a llegar a lo más alto en el Madrid. Éramos pocos (muy pocos) en creer en la mera posibilidad de que el delantero francés hiciera una carrera correcta en el club más importante de la historia del fútbol. Confieso que mi cercanía con Ancelotti y Zidane, que me ha permitido largas y apasionantes charlas sobre fútbol, me incitaba a creer en el éxito de Benzema, pero nunca imaginé ver lo que todos estamos viendo ahora. Hasta el más fan de Karim no podía pensar que con 33 años estuviera, después de sólo seis jornadas de Liga, con un extraordinario balance de 8 goles y 7 asistencias. Yo no, lo confieso.

Así que podemos preguntarnos qué le está pasando a mi querido compatriota. Creo sinceramente que, más allá de las terribles cargas de trabajo que se impone cada día (incluso durante las vacaciones), Karim Benzema ha alcanzado una especie de tranquilidad consigo mismo que le hace impune a las críticas que había recibido. Benzema ha logrado, con la experiencia y los esfuerzos, la libertad del que sabe que ha cumplido con su deber. Ya no se preocupa del famoso y tan español "qué dirán". Vive y deja vivir. Juega y deja jugar. Como si no hubiera mañana. La libertad del nueve del Madrid es su mejor aliado.