El Sevilla mira demasiado al calendario

El Sevilla sumó su tercer empate en los últimos tres partidos. Eso quiere decir que los de Lopetegui no pierden, pero que tampoco ganan. Y si el miércoles, en la Champions, los sevillistas parecieron acusar el estar 17 días sin competir en un encuentro oficial, ante la Real el problema también fue de calendario, pero muy distinto. Porque en todo momento pareció que el plan era esperar que el cansancio hiciera mella en los de Imanol, que tuvieron dos días menos de descanso por jugar Europa League. Y el resultado no pudo ser más nefasto, porque si no hubiera sido por Bono a los locales les hubiera bastado la primera mitad para ganar el duelo.

Tampoco es muy normal que al portero marroquí le tiren más penaltis que faltas. Bono salvó a los suyos en el primer acto y la mejora del segundo no bastó. Porque si bien es cierto que la Real bajó su rendimiento, en ningún momento fue tan acusado como Lopetegui seguramente esperaba. Algo de culpa tuvo que tener el que la mejora de sus pupilos, que llegó tras el paso por los vestuarios, ni mucho menos fue suficiente para merecer ganar los tres puntos en juego. Empatar en el feudo de un rival que se supone directo no puede ser nunca un mal resultado, pero el Sevilla está evidenciando que pasa por un bache de juego que ahora mismo lo pone muy lejos de las que, se supone, son sus aspiraciones. Igual habría que mirar menos el calendario propio y ajeno.