El posibilismo de Koeman como debate

Más allá del 0-3, hay un sector del barcelonismo que sintió el partido del Bayern como una humillación por la forma en que el Barça lo encaró. Agrupado atrás, cediendo el campo y el balón al Bayern, sin más aspiración que perder por lo menos posible. El balance desde ese punto de vista sería este: perder 0-3 es más llevadero que perder 8-2. Pero hay un poso guardiolista muy dominante en el barcelonismo de hoy día que no resiste esa idea. Vio indigno entregar así el cuello al verdugo, sin la menor gallardía, y detesta que Koeman haya hecho tal cosa. Así que se renuevan las peticiones de que salga, con un impulso que no mide alternativas.

A mí me fue fácil entender a Koeman, quizá porque no soy del Barça. También porque no tenía delanteros, ni siquiera Braithwaite. Todos estaban lesionados menos Memphis, que es un media punta, y Luuk de Jong, cuarto delantero del Sevilla el curso pasado. Cuando empezó el curso aún tenía ahí a Messi, cuestión que Laporta iba a arreglar en un asado, y a Griezmann, pero ya no están. Coutinho está y no está. Ansu Fati y Dembélé no se curan. Eso por hablar de la parte de arriba. Mirando más atrás, hay varios jugadores a los que se les va pasando la edad, bastantes principiantes y muy pocos en los años de plenitud, digamos entre los 25 y los 30.

Para más complicación, Laporta llegó queriendo echar a Koeman, no le echó porque no encontró repuesto y ahora le sigue desgastando por lo bajinis, lo que complica más su tarea y envalentona a sus críticos, que claman por su salida sin tener repuesto a la mano. Por no hablar del coste que esa sustitución conllevaría. La alternativa a despedirle es asumir que el Barça tiene la plantilla que tiene, que hace falta paciencia para que se curen los lesionados y vayan mejorando los jóvenes y que pasar esta travesía de la mano de un hombre sensato no es la peor manera de hacerlo. Sí, me dicen algunos. Pero esa imagen de cobardía ante el Bayern…