España ha vuelto

Con honor. El titular de esta contracrónica es de Dani Garrido, que definió así en El Carrusel como fue el adiós de nuestra Selección en esta excitante Eurocopa. Estas cosas hay que decirlas cuando hemos caído. Ya sabemos que la victoria tiene cien padres y la derrota ninguno. Por eso me apetece decirle a Luis Enrique y a nuestros hombres que no tienen nada que reprocharse y que pueden volver a casa con la cabeza bien alta. Después de llevar siete años de decepciones y eliminaciones sonrojantes, lo que le pedíamos a los nuestros es recuperar el orgullo de camiseta, el compromiso innegociable sea cual sea el resultado final. Jugando así hay licencia para quedar apeados. Y no digo perder porque en realidad no hemos perdido con nadie en esta Eurocopa multicultural y multigeográfica. Seis partidos, una victoria (5-0 a Eslovaquia) y cinco empates en el tiempo reglamentario. Nadie ha podido tumbar el entusiasmo de estos chavales que no hace tanto nos hicieron campeones de Europa Sub-21. En el once inicial estaban de aquella conquista casi la mitad del equipo: Unai Simón, Eric García, Ferran Torres, Oyarzabal y Dani Olmo. Añadamos a ese Pedri que con 18 años tiene un motor inagotable, que le haría campeón del Mundo si en vez de futbolista hubiese sido un Fórmula 1. Un equipo que mantuvo su idea hasta el final y que logró que la poderosa Italia de Mancini renunciase a su estilo por primera vez en todo el torneo. Eso también es una conquista, aunque no vaya a quedar registrada en la Sala de Trofeos. España ha jugado con valentía, personalidad y sin miedo a dominar y a buscar la portería rival como primer mandamiento. Un equipo vertical que no se dejó asustar por la racha triunfal de los azzurri, que va ya para 33 partidos...

Veteranos y noveles. No olvidemos que esa dupla central de Italia, la formada por Chiellini (36 años) y Bonucci (34), suma 70 años, dos más de los que sumaban nuestros tres jugadores de ataque: Ferran (21), Dani Olmo (23) y Oyarzabal (24). Pero ojo, si Oyarzabal, que me parece un jugador descomunal, llega a tener más tino en las ocasiones clarísimas que tuvo, ahora estaríamos hablando de un subidón total y de la final del domingo en Wembley. Pero de estas cosas se aprende y seguro que estos chavales llegarán al Mundial de Qatar, dentro de 17 meses, con una piel más dura y más preparados para sacar adelante este tipo de partidos donde el temple, la frialdad y la picardía valen tanto como el arrojo y el talento individual. Los italianos saben latín al respecto y no olvidan que hace nueve años les pasamos por encima como jamás se ha visto en una final de la Euro (4-0). Su vendetta ha sido light, con una tanda de penaltis que es una moneda al aire...

Wembley, chapeau. Caer eliminados siempre duele, pero aún más por esos 9.000 españoles que atendieron a la campaña de la Federación Española para conseguir apoyo en las gradas ante la imposibilidad de viajar a la capital inglesa por culpa de la pandemia. Ese “We need you” fue un exitazo y de los 200.000 residentes españoles que viven en Londres, un cupo dio la cara con una presencia que compensó con creces la mayoría italiana en las gradas. Esos 9.000 vibraron con esa recta final de partido en la que, tras el golazo de Morata, tuvimos a la Azzurra contra las cuerdas. Por esa gente merece la pena seguir creyendo en este equipo, al que pronto se incorporará gente con galones como Ramos, Carvajal y Lucas, ausentes por sus lesiones. España tiene futuro. España ha vuelto.