Mentalidad Imparable

Claves para entrenar una mente ganadora.

Autor: Mónica Pascual
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Mónica Pascual

MENTALIDAD IMPARABLE

La remontada como estrategia: cómo conjurar la victoria en la sombra

¿Qué mecanismos se cruzan en la mente de un deportista para obrar el milagro de la remontada?

La remontada como estrategia: cómo conjurar la victoria en la sombra
AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Sin una buena remontada no hay épica que valga y de épica, precisamente, este fin de semana ha ido sobrado. La final que enfrentaba a Djokovic y Tsitsipás en París es un caso de estudio típico (que no por eso común) de lo que supone remontar ante un rival en estado (aparente) de gracia. ¿Qué mecanismos se cruzaron en la mente de un deportista y otro para que el partido diera la vuelta como un calcetín?

Algo tristes por la derrota de Nadal en semifinales, la fortuna sonrío a los espectadores que vimos en una misma final dos partidos distintos. El que se marcaba Tsitsipás en los dos primeros sets y le acercaba a coronarse como rey de la tierra batida o el que resituaba a Djokovic como el tenista desequilibrante e infalible que es, cuando se conjura para eso.

Porque el serbio no quiere descolgarse ni perder oportunidad de arrebatar a Nadal y Federer su disputa personal por ser el jugador de tenis con más torneos Grand Slam en su poder (ahora suma 19).

Para ello, en su remontada, como suele suceder, hubo un punto de inflexión. Unos minutos en los que se obró el milagro. La semilla de la remontada precisó de algo más que descanso físico: un auténtico cambio de mentalidad que empezó, como tantos muchos, en el vestuario. “De repente se ha ido y ha entrado un nuevo jugador”, explicaba el mismo Tsitsipás en rueda de prensa.

Quizá era el mismo jugador, pero en la pista Djokovik iba más ligero. Había dejado el estrés a un lado. El mismo estrés con el que sí empezaría a jugar el griego. Como si se hubiesen intercambiado de traje.

¿Qué es el estrés? El estrés es el proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos y exige del individuo un sobreesfuerzo. Sorprendentemente, el estrés pasó de un Djokovic derrotado en el segundo set, a un Tsitsipás amenazado con perder lo que prácticamente ya tenía ganado.

Dentro de ese proceso de cambio que implica el estrés, la ansiedad es la reacción emocional más frecuente. Y los miedos, fundados o imaginarios, actúan como un fuego que enciende y propaga tanto el estrés como la ansiedad con mucha rapidez.

Algo parecido sucedió en la final que enfrentaba al Barça contra el Real Madrid y que el equipo blanco prácticamente dominó hasta el tercer cuarto. Hubo un cambio, aunque en el Wizink Center este se hizo presente en forma humana: la de Cory Higgins. Cuando los blancos empezaron a flaquear, el jugador se echó a la espalda la remontada azulgrana que pronto encontraría copiloto en la experimentada figura de Gasol, retornado a la ACB tras 20 años de ausencia.

No es fácil gestionar el estrés cuando el resultado está en contra: pero es posible transformar esa presión en un arma desequilibrante ante un rival cuyo exceso de confianza le hace perder, precisamente, la concentración. Si el óptimo rendimiento depende de una mente en calma, eso quiere decir que tenemos que ver cómo y en qué concentrarla.

Dicen que la concentración relajada (que no es concentración tensionada o estresada) es el arte supremo porque no se puede dominar ningún arte sin ella, mientras que con ella se pueden lograr muchas cosas. Lo es porque la mente concentrada solo capta aquellos aspectos de la situación que son necesarios para llevar a cabo la tarea. Una mente concentrada no se distrae con otros pensamientos u hechos externos, sino que está absorta en lo que importa en el aquí y ahora, en el momento presente, fluyendo. Djokovic e Higgins, cada uno en su remontada, fueron un claro ejemplo. Tuvieron la capacidad de calmar las emociones negativas generadas por la derrota provisional.

Ser capaces de gestionar el estrés no es flor de un día. Se necesita mucho trabajo, quizá no en cantidad, pero sí en el tiempo. La meditación es una muy buena herramienta. Quizá fue la clave para la transformación de Djokovic en ese otro ‘jugador’ identificado por su rival tras salir del vestuario. No sabemos si meditó o no meditó, pero el serbio sí se conjuró en la concentración para desactivar al griego.

Junto con la meditación, la relajación y la visualización son otras técnicas clave en cualquier remontada. Todas con un denominador y objetivo común: el aumento de la concentración y, por tanto, del potencial. Para todo aquel deportista o equipo que necesita aprender a gestionar las emociones y mantener a raya los pensamientos saboteadores en competición, he creado un programa específico de Mindfulness Deportivo Online con el que he ayudado a muchos atletas a enfocar su energía, recuperar la sensación de disfrute, competir con seguridad y dar la vuelta a un resultado negativo aplicando una mentalidad 100% de remontada. ¿Quieres echar un vistazo?