Orgulloso del Madrid de Zidane

Fue bonito un ratito. Fueron apenas 12 minutos. Los que fueron del gol increíble de Budimir en el Wanda al de Luis Suárez en el 88’, que consumaba la remontada del Atleti ante un brioso Osasuna. Este servidor estaba con un ojo en San Mamés, feliz con ese 0-1 gracias al gol de nuestro admirable Nacho, pero mi corazón y el otro ojo volaban desesperados al feudo rojiblanco, soñando aunque sea con un empate que al Madrid le servía para recuperar la mano en la cabeza de la Liga. Avisé en El Carrusel con el gol de Nacho, e incluso con el de Budimir, que quedaba mucho. El madridismo está matriculado en finales de Liga de infarto y sabemos que hasta el último aliento puede pasar cualquier cosa. Pero no les voy a negar que durante un ratito soñé con dormir líderes. Y eso me llena de orgullo. Lo que está haciendo este Madrid de Zidane en esta Liga es para enmarcar. Un equipo que ha sobrevivido a una plaga de lesiones sin precedentes (¡cerca de 60!), que ha sufrido numerosas ausencias por la maldita pandemia (Kroos ha sido el último de la lista) y que, además, ha padecido una ira arbitral que también en San Mamés dejó su huella. Morcillo hizo un penalti de libro con la mano (clavado a uno que le pitaron a Lucas Vázquez en Mestalla), pero ni Mateu Lahoz, en el césped, ni Iglesias Villanueva, en el VAR, se dignaron siquiera a revisarla. Mateu pita la final de la Champions el día 29. Parecía que no quería molestar a Ceferin, el enemigo público número 1 del Madrid a raíz de la movida de la Superliga de nunca jamás. Con todo eso, los de Zidane derrotaron a un Athletic honesto que hizo todo lo posible por puntuar. Por eso valoro aún más el triunfo y la capacidad del Madrid para llegar vivo a la última recta de esta Liga de locura. Aquí nadie se rinde. El año pasado se ganó el título en el Di Stéfano ante el Villarreal. ¿Se imaginan que se repite la historia?

Gigante Nacho. El canterano ha terminado el curso como titularísimo y nadie discute que la próxima temporada se ha ganado mantener esa condición. Con Ramos o sin Ramos. Con Alaba o sin Alaba. Lo único bueno de la mala racha que han tenido el capitán y Varane en forma de lesiones y bajas por COVID-19 es que hemos descubierto que la pareja Nacho-Militao es de alta fiabilidad. En San Mamés resolvieron de nuevo su trabajo con sobresaliente. Nacho está ofreciendo su mejor versión a los 31 años. Atrás es un muro, se adelanta con velocidad a los rivales y al que le fija la marca lo deja seco. Y en ataque ayuda lo suyo. Su gol es de oportunista, dado que aparece en el segundo palo para empujar una pelota sin dueño en el área de Unai Simón. Si no llega a ser por el gol agónico de Luis Suárez, estaríamos afirmando que Nacho metió un gol de Campeonato...

La Liga de San Isidro. Aprovechando que en la capital se ha celebrado este fin de semana la fiesta de nuestro patrón, tanto Madrid como Atleti han hecho honor a San Isidro quedándose solos en la lucha por la corona. El Barça se rindió de mala manera a falta de una jornada (ojo, con Messi al frente solo han ganado uno de los últimos ocho títulos que han disputado). Durante toda la semana el Atleti tendrá la presión. Como dependen de sí mismos, solo ellos pueden perder esta Liga. El Madrid debe ir a lo suyo y hacer su trabajo, como ha hecho en estos cuatro días donde ha sacado todo el petróleo posible en sus visitas a Granada y Bilbao. Zidane, que huele a despedida, merece irse por la Puerta Grande. Si el Valladolid, que se juega la vida y su última posibilidad de evitar el descenso, logra frenar a los del Cholo, no habrá Villarreal ni nadie que pueda taponar el corazón desbocado de los blancos. El Madrid de Zidane me representa. Pase lo que pase, han hecho un final de temporada heroico. Hay vida, hay Liga.