Asquerosa caza al hombre

Será porque nací en Arrás, que fue parte de los Países Bajos españoles, y que los de ahí tenemos fama de rebeldes. O porque, como escribió Víctor Hugo en un poema: "Amo la araña y amo la ortiga porque se las odia". La realidad es que no soporto las cazas al hombre, aborrezco los que gritan con la manada. Me pareció lamentable el movimiento de odio al Madrid y a la Juventus (y en cierta medida al Barça), nacido en Inglaterra y compartido por muchos en Europa, por lo de la Superliga. Algunos se pusieron enseguida del lado de la UEFA y los demás les siguieron como zombis, sin usar su cerebro. Por exactamente las mismas razones, porque no me gusta que me digan lo que tengo que pensar, me ha parecido vomitiva la campaña contra Hazard.

Entiendo que el belga no haya sido muy inteligente y que no haya gustado a la afición. Entiendo que se le pueda criticar por su poca influencia en el juego, aunque haya sido el que más corrió. Pero machacarle de esta forma por haber mostrado su alegría, durante algunos segundos, al encontrarse con buenos amigos, es realmente penoso. En una historia no tan lejana, se ha aceptado que futbolistas lleguen borrachos al entrenamiento, que otros desafíen al club por el dinero, entre otros comportamientos lamentables. Y aquí, ahora, se intenta destrozar la imagen de un buen tipo por una sonrisa. No lo entiendo.