Guardiola se cita en Estambul con...

Guardiola ya tiene por fin su final de Champions con el City. Hace diez años de la última vez que anduvo por allí, con aquel Barça inigualable. Luego cayó en tres semifinales consecutivas al frente del Bayern (ante los tres grandes de nuestro fútbol) y ahora por fin, tras mucho intentarlo, llega a la final al frente del City. ¿Contra quién será? Para la fibra del madridismo resulta un estímulo imaginarle como adversario en el partido final. No digo que lo sea también para los jugadores, que no están tanto en esas cosas, pero sí lo es para la mayoría de madridistas que esta noche se sentarán ante la tele con el corazón en un puño.

El City ha pasado con margen y con todas las de la ley. Traía un gran resultado de París que obligó al PSG a buscar el partido. Y hay que decir que a pesar de que le faltaba Mbappé salió bien y lo intentó, pero se comió pronto un contraataque con gol de Mahrez que alejaba la meta. Luego, todo fue insistir con unos Neymar y Di María que fueron de más a menos ante una muy buena defensa protegida por un formidable Fernandinho. Avanzada la segunda parte, otro contraataque, otro gol de Mahrez y se acabó. El PSG acabó mal, pegando (Di María fue expulsado con razón). Esta semifinal no ha embellecido la imagen del club parisino.

Y hoy, Chelsea-Madrid. Ayer todo eran cuentas sobre la alineación. Sergio Ramos es capitán y bandera, cuesta imaginarle fuera. A Hazard le estamos esperando desde meses, ahora está por fin sano y aunque su forma no puede ser óptima sí se le supone una capacidad para el gol que ningún otro acompañante de Benzema ha demostrado. Yo imagino a Sergio y Hazard de salida en un equipo construido sobre su gran chasis, esa media Modric-Casemiro-Kroos que lo soporta todo. El Madrid va sin resuello, pero va. La vieja guardia de Zidane ha demostrado una fiabilidad capaz de sobrevivir a mil contratiempos. Estos tipos son puro Real Madrid.