A Russell le pudieron las ganas

Hay opiniones en varios sentidos sobre el accidente entre Valtteri Bottas y George Russell en el circuito de Ímola. Personalmente pienso que la mayor responsabilidad es del británico, aunque eso quizá es lo de menos porque, como digo, es muy cuestionable y nadie tiene posesión de una verdad absoluta. Lo que sí tengo muy claro es que fue una acción evitable por Russell, incapaz de medir en su justa medida el riesgo de la maniobra y encendido por la enorme ambición que debe tener cualquier piloto, sobre todo si es joven y se encuentra ante la oportunidad de oro de adelantar a un rival que lleva el monoplaza al que él mismo aspira.

Russell lo dejó bien claro en sus declaraciones justo al acabar la carrera. Vino a decir que Bottas estaba haciendo el ridículo rodando en esa posición y que el finlandés hubiera actuado de otro modo de no tratarse de él. Se refiere con esto a sus opciones de sentarse en un Mercedes ya el próximo año, sea porque Hamilton decida abandonar la F1 o porque Bottas pierda ya todo su crédito en el equipo. Así que claramente pretendía demostrar, aunque ya lo hiciera el año pasado en Bahréin, que es merecedor de ese volante... pero le salió el tiro por la culata. El jefe Wolff no está nada contento con lo ocurrido y menos con tener un coche destrozado en estos tiempos de austeridad. Sin duda, un error de cálculo.