This is Real Madrid

Historia que tú hiciste.- Lo ha vuelto a hacer. Sí. El Madrid llega a otra semifinal de la Champions por la Puerta Grande. Por novena vez en los últimos once años. Con cuatro títulos en la última década. Pero esta vez sin el capitán, sin Varane, sin Carvajal, sin Hazard, sin Lucas Vázquez y, si me apuran, sin Cristiano ni Bale, que eran dos de los estiletes de aquel equipo triunfal que en Kiev se coronó ante el Liverpool de Klopp en Kiev. Zidane ha vuelto a obrar el milagro de los panes y los peces. Se inventó una defensa con un uruguayo de 22 años que jamás había jugado de lateral derecho, con un eje de la zaga formado por el hombre que arrancó el curso como cuarto central (Nacho, 31 años) y un brasileño de 23, Militao, que se ha matriculado en estos últimos nueve días con tres actuaciones imperiales ante el Liverpool y el Barça. El Madrid vuelve a luchar por hacer cumbre en un nuevo ochomil en Europa. Busca y ya casi roza su 14ª corona en esa “copa tan linda y tan deseada”, que diría Messi. El argentino sueña con ella y la echa de menos; los madridistas hace tiempo que la sedujeron y ya empiezan a barruntar una nueva conquista. No diga Champions League, diga Real Madrid.

Ni uno ni dos.- El Liverpool es un grande del Viejo Continente (6 Copas de Europa le contemplan) y es evidente que si debían morir, lo harían de pie. Pero esta vez se vio la diferencia entre competir con la sabiduría del maestro en estas lides o hacerlo aferrándote solo a la genialidad o los chispazos de tus primeros espadas. El Barça de Messi y Luis Suárez fue goleado por este mismo rival hace un par de años, encima sin Salah ni Firmino. Le cayeron cuatro. Tranquilos, el Madrid ha vengado gustoso esa afrenta a su eterno rival. A los red solo le hacían falta dos para intentar la machada, pero se quedaron con las ganas de celebrar un solo gol. Tuvieron ocasiones, por supuesto, pero entre las tres paradas excepcionales que hizo Courtois (está opositando este año a ser ‘Mejor Portero del Mundo’) y la mala puntería de Salah, Mané y el propio Firmino, se quedaron con el molde en su afán por acercarse siquiera a la remontada. No hubo ni amago. El Madrid, pese a tener al 75% de su defensa titular de baja, es una roca en su trabajo solidario atrás. Es un equipo organizado, comprometido, donde todos llevan cubos de agua para apagar los fuegos que aparecen por su camino. Un equipo con mayúsculas que agiganta su figura cuando suena el himno de la Champions. Un Madrid de leyenda que honra su historia con entusiasmo, gloria y honor. El madridismo puede estar orgulloso de los suyos.

El doblete.- Hace un par de meses hubiese sonado irreverente plantear siquiera esta posibilidad. Pero ahora mismo es una realidad objetiva, una habitación con vistas que ilumina los ojos de Zidane y de su armonizada tropa. LaLiga está a ocho partidos, ocho finales. Repitiendo el guion de la temporada pasada reeditaría título y prestigio en nuestras fronteras. Y en Europa estamos a 180 minutos de una nueva final de Champions, que se jugará en Estambul, una ciudad fascinante que merecería ver a los blancos levantar una nueva Orejona. El Chelsea de Tuchel es el penúltimo obstáculo. Con humildad, hay que eliminar a los blues en el que será el primer enfrentamiento entre ambos clubes en la máxima competición continental. Seguro que en el sorteo inicial de campos se quedarán con el banderín del Madrid para ponerlo en su museo de Stamford Bridge. Una reliquia. This is Real Madrid.