El atrevido plan de Pellegrini y la falta de pegada

Pellegrini tenía un plan en su cabeza. Lo dibujó variando algunas directrices del habitual esquema de juego del Betis y sufrió el Atlético. Trazó líneas imprevisibles en ataque con Fekir, Joaquín, Ruibal y Tello sorprendiendo desde fuera del área. Esa fórmula propició el 1-1 verdiblanco e invitó quizás a mucho más de lo que luego quedó reflejado en el marcador. Pero el sello del técnico en este proyecto volvió a ser evidente. Le faltan recursos para que sus directrices y el espíritu combativo se traduzcan en más hilos de ambición. Pudo Ruibal desequilibrar la balanza. También Lainez. Todo ello, con Juanmi ya convertido en nueve improvisado. Pero no es la pegada la principal virtud de este Betis bien trabajado.

El sueño europeo pide algo más de los verdiblancos en este tramo final de Liga. Y la esperanza, como ante el Atlético, se deposita en la figura de Pellegrini. Espera a Fekir, convertido de nuevo en arma esporádica, y cruza los dedos por el regreso del mejor Canales. El cántabro vislumbró ayer menos momentos brillantes de los que acostumbra, pero su liderazgo es inevitablemente necesario. Comenzó el Betis sufriendo, soñó después con la gloria y terminó en manos de un Bravo salvador. El punto fue agridulce.