Carrasco se echa el equipo a la espalda

Si jornadas atrás padecí unas décimas de pesimismo, viendo a un equipo confuso y demasiado sometido al rival, la vuelta en el Villamarín al 1-4-4-2 me despertó algo de ilusión, observando, sobre todo en los primeros 45 minutos, a un conjunto más compensado, donde la aparición de Herrera puso más claridad en la elaboración y pudo darle un respiro a Koke en esa faceta. Sin embargo, el verdadero brote verde tiene un nombre, Carrasco. El belga, mucho más cerca de Emerson que de Hermoso, volvió a ser ese futbolista que alarga al equipo y desequilibra, y es crucial y con compromiso, como cuando quitó un balón de gol a Emerson en el área pequeña de Oblak.

Gran noticia que aguantase todo el partido a buen ritmo. Fue una pena que en el segundo tiempo el desfondamiento de Herrera y la falta de ese jugador con pausa, João o cuando está Lemar, le limitasen para seguir teniendo protagonismo, sobre todo en la creación. Yannick, sin la pegada de Suárez y las piernas de Llorente, se echó el equipo a la espalda, dando un soplo de aire fresco, recordando que, aunque se adaptó muy bien a la posición de carrilero, que debe ser más ocasional que definitiva. Dos tiempos bien diferentes los vividos en el Villamarín. En el primero los del Cholo demostraron estar vivos, recuperaron a piezas como Herrera y Carrasco y, en este momento, el dibujo del 1-4-4-2 hace que el termómetro rojiblanco suba esta vez unas décimas, pero de optimismo.