Lágrimas txuri-urdin

Me pregunto por qué no puedo parar de llorar. No sé qué me pasa. No lo entiendo. Supongo que será porque han pasado tantos años de la última Copa que este sorbo es maravilloso. Sabe a gloria divina. No lo puedo ocultar. Estoy muy feliz. Porque no he vivido en mi vida una alegría tan grande como ésta con la Real Sociedad. Tenía seis años de cuando el equipo donostiarra ganó la Copa del 87. Y tengo pocos recuerdos de aquel día. Recuerdo a mi aita. Y le doy las gracias por haberme hecho de la Real. Porque él tiene la culpa de esto.

Estoy muy feliz. Mucho. Pero soy muy sincero cuando digo que sobre todo estoy feliz por toda la gente de la Real Sociedad, de Gipuzkoa, de Sevilla, de Becerril o de donde sea. Esto es vuestro. Han sido muchos años esperando algo así. Muchas generaciones perdidas que no sabían que la Real Sociedad sí puede ganar un título, lo ha hecho en la Cartuja, y encima en un derbi contra el Athletic. La apoteosis total. Disfrutadlo como podáis, pero disfrutadlo. Porque os lo merecéis. Y llora también de alegría vosotros. Y también me acuerdo de todos los jugadores. Sois los herederos de los campeones del 87. Sois eternos. Sois grandes. Gracias por todo. Y gracias a Jokin Aperribay, porque te empeñaste en que esto podía llegar, creíste en ello, y ha llegado. Pusiste las bases para soñar, y hemos soñado de forma muy grande. Y mención aparte a Imanol Alguacil. Mi entrenador. El entrenador de todos los realistas. Lo merecías. Lo tienes. Y nunca voy a olvidar todos los detalles que tienes con todos. Gracias por todo. Disfrútalo. Porque tú eres el jefe de todo esto. Sevilla entzun, Reala txapeldun. Zorionak a todos. Disfrutadlo. Hacía tres décadas que no pasaba. Y llorad todo lo que queráis.