Los matices de este Atlético y el tatuaje de Luis Suárez

Está claro que jugar en esta primera vuelta contra el Atlético de Madrid es como hacer la quebrantahuesos. 90 minutos contra los del Cholo se hacen muy largos porque el equipo, sin perder el compromiso defensivo o morder sin balón (¡quién le diría a Lemar que con los años le iban a crecer los colmillos!), ha sumado matices que en momentos determinados se convierten en desmarques difíciles de seguir por parte de sus rivales. Matices en lo individual, como el recurso estratosférico del jugador con más talento del Atlético, Joao Félix, y sobre todo, matices en lo colectivo, la línea de tres centrales hacen que un defensa en el equipo del Cholo (¡quién lo diría!) como Hermoso, tenga en momentos determinados protagonismo en la elaboración para romper línea de presión rival. Su salida en el gol de Suárez fue determinante para superar esa línea, que, por cierto, el Valencia lo intentaba por primera vez en campo contrario.

Otro de los matices que dan valor añadido a su mejora evidente en la fase ofensiva tiene nombre propio: Marcos Llorente. El madrileño es un filón a campo libre, aprovecha los espacios en profundidad. Es para estudiar la magnífica evolución de Marcos y su mejoría en la pausa, en el saber esperar momento y compañero adecuado para asistir. Y además, el equipo ha sumado ‘matizazos’ como el de los carrileros, llamese Trippier, cuando está, o Carrasco (importante el movimiento del Simeone mandándolo a la derecha tras el descanso). Los que tienen toda la banda para ellos abren una vía de profundidad y creación que hace que busquen pasillos diferentes, jugadores más ofensivos para hacer daño al rival. Este Atlético ha crecido incorporado matices y cuenta con alternativas que le convierten en el equipo más rico en recursos de la actualidad. Es un mapa diferente, pero la misma letra. Y siempre sobresaldrá el lema "El esfuerzo es innegociable”. Quien no necesita de ningún mapa, porque ya les manda la ubicación a sus compañeros antes de empezar, es Suarez. Que pena Luis que esta maldita pandemia, entre otras cosas, te esté impidiendo oír algo único, algo que por tu pasión a la hora de vivir como ellos este deporte te removería por dentro: el Metropolitano cantándote "uruguayo, uruguayo, uruguayo". Algo único Luis, que seguro se te tatuaría en lo más dentro de ti. Para toda la vida.