Ávalos Barrera y cuatro postes condenan al Zaragoza

Hacía muchos años, desde los desdichados tiempos de Losantos Omar, Medina Cantalejo o Teixeira Vitienes, que el Real Zaragoza no sufría un arbitraje tan escandalosamente perjudicial como el de esta noche en el Carlos Belmonte. Y es que el equipo aragonés tuvo que soportar muy pronto un penalti inventado en su contra, un penalti que sólo existió en la imaginación del árbitro. Pero lo sospechoso no fue que Ávalos Barrera señalara el máximo castigo en primera instancia, sino que confirmara su decisión tras ver repetida varias veces la acción en el monitor del VAR, donde se aprecia claramente que Vigaray tocó antes la pelota ante la media chilena de Fuster. Pero el repertorio de Ávalos contra el Zaragoza no se quedó ahí y tuvo continuidad en el minuto 39 al perdonarle la segunda tarjeta amarilla al franco-argelino Karim por una dura entrada a Bermejo en otra decisión vergonzosa. Si después de esto al colegiado catalán no lo mandan a la ‘nevera’ una larga temporada es para creer que la impunidad se ha instalado este 2021 en el mundo arbitral.

Pese a tener que levantar la losa de un arbitraje tan parcial y tan dañino, el Zaragoza hizo méritos y tuvo ocasiones sobradas para haber empatado, y hasta ganado. A saber: en el minuto 71 Jair mandó alto un zurdazo a bocajarro ante el portero, en el 83 Iván Azón remató en escorzó con el muslo al poste, en el 85 Adrián cabeceó al palo y acto seguido Álex Alegría disparó al larguero, y en el descuento Narváez estrelló un cañonazo en otro poste. Nada menos que cuatro balones a la madera. ¡Cuatro! Un infortunio y un arbitraje escandaloso como pocas veces ha padecido el Real Zaragoza en toda su historia.