Naufragio inadmisible

Alcoyanazo. El equipo de la moral dio una lección al equipo de la comodidad. Que el modesto conjunto alicantino fuese capaz de noquear al Madrid pese a jugar en inferioridad numérica es para mandarles castigados al diván de pensar. Empezando por Zidane y siguiendo por muchos de esos suplentes que a base de sentirse en tercer plano no se activaron como exigía la cita. Esta película de terror ya la viví en Toledo, en Alcorcón, ante el Real Unión... Zizou no ha ganado jamás esta competición y a este paso jamás lo conseguirá. No me vale de excusa que un veterano y admirable portero de 41 años, han leído bien, llamado José Juan, sacase cinco o seis manos admirables. Tampoco me vale de excusa que en el último minuto el árbitro pasase por alto un penalti clarísimo hecho sobre Militao. Dice Zinedine, según escribo estas líneas, que “no es una vergüenza y estas cosas pueden pasar”. Pues nada. A celebrarlo en el spa de Valdebebas. Ahora tenemos varias semanas libres y los muchachos solo jugarán los findes sus compromisos de Liga, que a este paso la tendremos perdida en febrero. Hasta el Atalanta me parece ahora una montaña difícil de escalar. En siete días han mandado dos competiciones a hacer gárgaras. A este paso vamos a tener el año que viene un estadio precioso, megalujoso y ultramoderno, pero deportivamente puede que estemos en tal declive que no habrá manera de llenar las gradas cuando acabe esta maldita pandemia. Este proyecto está desgastado. Desde que se fue Cristiano a Turín nos hemos vuelto tan humanos que nos puede pintar la cara todo aquel que se lo proponga. El Alcoyano, sin ir más lejos...

De vuelta a Alcoy. Los habitantes de esta coqueta población alicantina ya tuvieron la suerte de recibir la visita de los blancos hace nueve años. Pero era otro Madrid. Nada menos que el equipazo que armó Mourinho, que venía de ganar la Liga de los Récords (100 puntos y 121 goles). El 31 de octubre de 2012 saltaron al verde de El Collao, abarrotado con 6.500 aficionados (¡qué tiempo tan bonito sin pandemias, filomenas ni inundaciones!), una mezcla perfecta de veteranos y canteranos. Los blancos formaron con Adán; Albiol, Varane, Carvalho, Nacho; Callejón, Essien, Álex Fernández; Kaká, Morata y Benzema. Un doblete de Karim (bastante más ancho y gordito que ahora), un gol del canterano José Rodríguez (entró por Álex) y otro de Kaká completaron el cómodo 1-4. El montoreño Javi Lara (que esta tarde jugará contra el Ibiza ante el Athletic en Copa) metió el gol del Alcoyano con un magistral lanzamiento de falta. Ese Madrid mordía y no se daba tregua. Ahora se juega para ganar de forma funcionarial, sin excesos ni alardes. Y así pasa...

Hazard, horrible. Salió en la prórroga junto a Kroos. Pensé ingenuamente: “Eden viene de la cultura de Inglaterra, donde la Cup es una competición fetiche. Seguro que levanta al equipo y nos ayuda a acabar con el Alcoyano”. No escarmiento. Eso sí, le vi dando saltitos para evitar patadas, amagar y no regatear, pasar el balón en horizontal y no chutar a portería bajo ningún concepto. Un Hazard low cost, un crack que hace crack con el balón en los pies, una estrella de nunca jamás...

Otro berrinche. La única suerte que ha tenido el club y el propio Zidane es que por el maldito coronavirus no hay público en las tribunas. Si esto llega a ocurrir con una vida normalizada y el Bernabéu activado no quiero ni imaginar el fuego que llegaría desde las gradas. El madridismo tiene un aguante justificado por su incomparable Sala de Trofeos. Pero este club vive de regenerar sus ilusiones y sus conquistas, no de mirar el retrovisor como si el presente y el futuro le diesen igual. Muchas ilusiones rotas ante tanta necedad...