La dormilona

Por tres, por cuatro o saliendo por la puerta, el pádel ha llegado para quedarse como deporte profesional. Por ello, y porque lo mejor está por venir, este blog nace para analizar, valorar e informar sobre la actualidad del mundo de la pala. Pasen a la pista.

Autor: Alberto Bote

LA DORMILONA

Cómo han afectado las nevadas a los clubes de pádel

Tras el paso de Filomena muchas han sido las instalaciones que se han visto resentidas dejando, incluso, imágenes demoledores.

Las instalaciones cubiertas del Reebok Sports Club La Finca.
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El pádel no deja de recibir reveses. Y, aún así, se mantiene en pie. Firme. El deporte de la pala lograba superar un 2020 complicado para toda la industria y el inicio del nuevo año en el que se tenían puestas muchas esperanzas no ha podido ser más aciago por las intensas nevadas.

Y es que Filomena es ya el nombre propio del 2021. También en el pádel. El temporal de nieve y frío que azotaba la Península hace apenas siete días iba a ocasionar serios daños materiales en muchas ciudades y pueblos haciendo del día a día una yincana de difícil tránsito y poniendo en tela de juicio las acciones más cotidianas.

Un escenario en el que se iba a ver envuelto de lleno el pádel. Los clubes de pádel. Y, más concretamente, los clubes outdoor o cubiertos. Si bien todas las instalaciones deportivas se iban a ver perjudicadas por este raro fenómeno meteorológico el paso de Filomena ha dañado especialmente la labor de los clubes de pádel en el inicio de este esperado 2021.

Porque muchas y muy variadas han sido las escenas que ha dejado la última semana. Tras la bucólica estampa con la que el manto blanco vestía ciudades como Madrid, Toledo, Zaragoza, Guadalajara o Cuenca se iría destapando un negro escenario que ha dejado muchos clubes e instalaciones en una situación cuanto menos complicada.

Más de siete días han tardado muchos recintos en poder abrir sus puertas. Y, eso, en los escenarios más optimistas. Los clubes indoor, preparados por concepción para soportar las inclemencias meteorológicas, serían los menos perjudicados tras el paso de las nevadas y muchos han sido los que lograban abrir sus puertas días después de que arreciera el temporal.

Tras limpiar accesos, acondicionar entradas, despejar corredores y un sinfín de medidas más que permitieran a los usuarios poder llegar a utilizar las instalaciones, los indoor retomarían clases, partidos, quedadas y torneos para, ahora sí, retomar el 2021.

Pero la peor parte se la han llevado los clubes cubiertos. Si las pistas al aire libre están concebidas para usarse con una climatología laxa y soleada, los techados son ese híbrido que, mediante una estructura, permiten disfrutar de las instalaciones todo el año para salvar los meses de lluvia y viento.

Y no ha sido suficiente. Las instalaciones cubiertas y techadas han sido las que mal maltrechas salen de este temporal pues han dejado nefastas estampas en las que, incluso, algunas de las estructuras o cubiertas no soportaban el peso de tal nevada. Un escenario que ha afectado a instalaciones tan emblemáticas en Madrid como el Club de Pádel Fuencarral o La Finca, entre otros, que se han visto seriamente dañados al haber colapsado las cubiertas.

Una triste imagen que se volvería viral en redes sociales y grupos de amigos y que lejos de centrarse en el morbo o la sorna iban a encoger el corazón de miles de jugadores que no dudarían en mandar el mayor de los apoyos a dichos clubes para que puedan volver a la normalidad en el menor de los plazos.

Un temporal que también han sufrido, y mucho, los clubes outdoor. La mayoría de instalaciones al aire libre siguen a día de hoy cerradas para su uso y se sigue trabajando en el reacondicionamiento para que puedan abrir sus puertas en el menor plazo posible.

Y es que las pistas al aire libre se convirtieron en un espacio virgen para la nieve. Durante varios días recibieron sin oposición alguna la caída de los copos y esta se fue depositando hasta formar en algunos casos una escena más propia de países del norte de Europa que del mediterráneo.

Desde entonces en este tipo de instalaciones no se ha dejado de trabajar para despejar entradas, limpiar pistas, sacar nieve y despejar hielo gracias a una ola de solidaridad en la que muchos trabajadores, alumnos, jugadores, y voluntarios se han hermanado para intentar que la normalidad pueda estar presente cuanto antes y abrir sus puertas a los usuarios.

Un duro comienzo de año para el pádel que, una vez más, debe sacar la mejor de sus versiones, rehacerse del varapalo y retomar el vuelo ascendente que estaba dibujando en una situación ya de por sí muy complicada.