Zidane se liberó, Simeone se aturulló

Zidane completó su semana feliz con la clara victoria de los suyos sobre el Atlético, lo que les devuelve una distancia prudencial de la cabeza de LaLiga. Para el Atlético queda el remango de tres puntos de ventaja sobre el Madrid y un partido más por jugar. Tras el partido la mirada sobre ambos ha cambiado. El Madrid vivía hace pocos días bajo la amenaza de despeñarse en la Champions y en LaLiga, abocado a una catarsis inevitable. El Atlético marchaba invicto en LaLiga, cargado de seguridad, y estaba a una victoria de eliminar a su rival ciudadano de la carrera. Del Di Stéfano salió el Madrid feliz y seguro, y el Atlético con la cabeza caliente.

Zidane se ha rehecho abrazado a un grupo muy selecto y reducido. La semana la han sacado adelante los hombres de garantías, entre los que hay que contar a dos suplentes de mucho fuste, Nacho y Lucas Vázquez. Gente como Militao, Marcelo e Isco no han contado. Quizá aún haya momento o momentos para ellos, seguro que Zidane lo desearía, pero visto que la mano venía brava ha contado con los que ha contado. Anoche el equipo jugó como ante el Borussia, con mando y solvencia. Poco remate, pero el justo para producir dos goles, el segundo en un botepronto de catálogo a cargo de Carvajal, el reaparecido.

En cuanto al Cholo, se lió. Su modelo de tres centrales, que le venía funcionando, naufragó ayer ante un Madrid que con los extremos muy abiertos y Benzema (que cada mes juega mejor que el anterior) retrasado, dejaba a aquellos tres hombre sin función, así que el Madrid tenía más gente en las zonas donde se debate el partido. Tardó media hora en rectificarlo, con los mismos hombres. No le convenció y en el descanso sacó tres nuevos. Seguía sin convencerle y retiró a João Félix. Seguía sin convencerle y retiró a Luis Suárez. Una mala noche de un gran entrenador al que ayer le cayó una mancha notable en su traje de hombre providencial.