El panorama del Madrid pinta feo

Le han saltado las costuras al Real Madrid, que insinuaba problemas desde el comienzo de la temporada y ahora se adentra en una crisis de mal pronóstico. Se precipitan los acontecimientos después de las derrotas contra el Alavés (Liga) y Shakhtar Donetsk (Liga de Campeones). Aunque la situación no es irremediable en cualquiera de las dos competiciones, la presión aumenta de manera galopante, con una fecha marcada en rojo: 9 de diciembre, última jornada de la fase de grupos en la Copa de Europa, frente al Borussia Moenchengladbach.

La victoria aseguraría al Madrid un puesto en los octavos de final. Cualquier otro resultado le dejaría expuesto a una catástrofe que el Real Madrid desconoce en este siglo: la eliminación en la fase de grupos. Es un horizonte que nadie sospechaba en septiembre. El Madrid venía de ganar la Liga y de caer sin estruendo contra el Manchester City en la Copa de Europa. No hubo fichajes en el mercado de verano, por razones económicas, según el club, y la única novedad fue Odegaard, que regresó después de su periplo por el fútbol holandés y su excelente temporada en la Real Sociedad.

Se abrió un doble interrogante: el envejecimiento de sus mejores futbolistas y el dudoso peso de sus jugadores más jóvenes. Otro asunto particular flotaba en el ambiente: ¿Hazard como el gran fichaje después de un año de lesiones o Hazard abatido por sus constantes problemas en el tobillo? Apenas tres meses después, los temores se han agudizado. La viaja guardia del Real Madrid (Sergio Ramos, Modric, Kroos, Benzema y Casemiro) resulta tan indispensable o más que en las dos últimas temporadas, pero con más años y esta temporada más afectados por las lesiones.

Rodrygo, rodeado de jugadores del Shakhtar.

Sergio Ramos (34 años), Modric (35) y Benzema (cumplirá 33 este mes) mantienen una influencia máxima en el equipo, donde no emergen los sucesores. Hace tiempo que el Real Madrid apostó por la vía juvenil. Tenía sentido reclutar a varios de los presumibles talentos jóvenes: Asensio, Odegaard, Rodrygo, Vinicius, Reinier... La inversión, de gasto prudente, cambiaba el modelo clásico del Real Madrid: contratación de jugadores consagrados a precio elevado. Comenzó con Figo en 2000 y le siguieron Zidane, Ronaldo, Beckham, Cristiano Ronaldo, Bale y una larga nómina de estrellas.

El giro fue radical, a la espera de que los jóvenes rompieran en figuras. No ha sido así. El club lo detectó en 2019. Gastó 250 millones de euros en los fichajes de Hazard, Militao, Jovic y Mendy. A día de hoy, los admirables veteranos comienzan a dar síntomas de agotamiento, los jóvenes transmiten poco, Hazard no sale de las lesiones y no hay noticias de Jovic (60 millones de euros) y Militao (50). Mendy se ha ganado la titularidad, pero no impresiona. Nada que ver con sus antecesores: Gordillo, Roberto Carlos y Marcelo.

Al Madrid le cuesta una barbaridad completar un competente partido de punta a punta. En el mejor de los casos, es un equipo de ratos o de ratitos. Le falta polenta, y es comprensible por la abundancia de veteranos. Los jóvenes no ayudan. Unos son tímidos, alguno es alborotado y el más enérgico (Valverde) ha jugado poco por razones médicas. Todos apuntan a un corto o mediano recorrido en el Real Madrid. Es difícil pensar que sobre ellos se construirá un gran equipo.

La situación se ha vuelto tan extrema que Zidane comienza a sentirse en el inquietante papel de Rafa Benítez y Lopetegui. Los resultados son malos y el juego empeora, con la excepción del excelente despliegue en Milán. El Atlético se escapa en la Liga y el Madrid se estrella contra el Shakhtar, con todos los síntomas de los equipos desgastados y planos.

Zidane también da muestras de abatimiento. Le faltaron reflejos en la segunda parte, cuando el equipo se caía a pedazos. No podrá permitírselo el próximo miércoles frente al Borussia. Ese partido dirá casi todo del tipo de temporada que le espera a Zidane, al equipo y al club. El panorama pinta feo.