Hazard está faltando más que Bale

La verdad es que el fichaje de Hazard parecía un acierto, y quizá aún lo sea. De ninguna manera podía compensar la salida de Cristiano, pero era un delantero brillante, con cierta cuota de gol y a un año de terminar contrato. Por un dineral, desde luego, pero en tiempos en que el precio de los jugadores se había disparado por el terremoto Neymar (222) más sus inmediatas réplicas, Dembélé (145) y Coutinho (165), los 100 que costó Hazard parecieron algo muy puesto en razón. Traía además un expediente médico imponente. Un jugador sin lesiones, que no se había perdido apenas partidos en sus dos clubes anteriores, el Lille y el Chelsea.

Sin embargo, en el Madrid ya ha faltado a 37 partidos, y esta nueva baja le puede costar, se estima, los 7 próximos. Ya antes de esta lesión sólo había participado en el 31% de los minutos del equipo, lejos incluso de Bale, que se fue con un 43% y fama bien ganada de jugador de cristal. De sus lesiones, una fue por trauma, las otras musculares. En un jugador de pasado tan firme en ese sentido hay que buscar las explicaciones en la adaptación, en la alimentación, en el estrés, quizás, al sentirse objeto de todas las miradas en el club más grande. Misterios del fútbol. Su nueva baja se cruza en un momento delicado del Madrid, aunque, ¿cuál no lo es?

Y si el Madrid viaja a Kiev sin Hazard (aunque con Benzema), el Atlético recibe al Bayern pendiente de Luis Suárez, todavía rehén de la prueba COVID. El dichoso asado de la selección uruguaya le mantiene en duda para esta noche, tan decisiva. Simeone, que modificó el juego para él (y para bien del público) pone velas para que una nueva prueba de hoy le declare apto. Ante un Bayern que viene sin Neuer, Goretzka y Lewandowski, ver a Luis Suárez en liza redondearía el optimismo. Sería una triste gracia que aquella imprudencia, en la que reparten culpas los asistentes al guateque con los que lo consintieron, le costara al Atleti el partido de hoy.