El síntoma Busquets

No deleitó España, esta vez con poco fútbol que paladear sobre el césped, pero custodió su idea de juego y refrendó la línea de actuación marcada por Luis Enrique. En una noche confusa con el balón, frente a un rival de rango competitivo como es Suiza, la Selección abordó la victoria desde la presión alta e intensa. Concepto obligatorio en la pizarra de Luis Enrique, nadie regateó ni relajó su esfuerzo. España se juntó, adelantó líneas y limitó la secuencia de pases del combinado helvético. La salida de tres centrales de los de Petkovic fue atajada por Luis Enrique a partir de la posición de Ferran y Ansu. Se ubicaron en los espacios intermedios entre central y carrilero para llevar a la duda al poseedor y estar siempre a una distancia adecuada que les acercara al robo. Merino, Olmo y Busquets saltaban desde atrás para asaltar otra línea, con Xhaka como principal objetivo, el líder futbolístico de Suiza. A ojos de todos, como muestra la jugada del gol de Oyarzabal, originado por un error de Sommer y la atención de Mikel Merino, la pretensión de España de presionar en campo contrario funciona.

Los riesgos no son ajenos a esta postura. Alemania o Portugal subrayaron algunas imperfecciones en el repliegue que Suiza volvió a destapar en los primeros minutos. La ocasión de Benito, que exigió la intervención de De Gea, resultó reveladora. Sin embargo, la Selección se mantuvo en pie con Sergio Ramos y Busquets. El medio centro es el mejor síntoma de esta España revitalizante. No hay jugador más válido en un equipo que ataca y defiende junto. Bajo ese prisma, Busquets impone su estilo, rigor e inteligencia. Se le atribuyen todas las cualidades del mundo en fase de posesión, pero a veces no se le reconoce por todo lo hace que sin la pelota. Eleva el grado de intensidad en la presión cuando se necesita, contemporiza desde una posición más rezagada si advierte una amenaza latente. Busquets nunca puede ser el problema, ni de la Selección ni del Barça; en todo caso, es más una víctima de la involución de ambas. Luis Enrique lo sabe y desde el colectivo lo potencia, tanto como él potencia al colectivo.

Intuición para apretar

Busquets salta a la presión sobre Sow. El centrocampista suizo se ve apurado y retrasa para Sommer. Busquets sigue su avance y acosa al portero, permitiendo la recuperación de España.