La fuerza mental de Varane

Reconozco que no fui simpático con Raphaël Varane el pasado viernes 7 de agosto. Estaba en París, en la sede de mi radio RMC, viendo el City-Madrid con los colegas cuando mi doblemente compatriota (francés y del norte como yo) cometió los dos errores más garrafales de su carrera. En estas dos ocasiones me levanté del asiento y le maldije, olvidando por un momento todo el cariño que le tenía. No fui el único porque sé que todos los madridistas tuvieron esta reacción epidérmica entendible aunque injusta. Sin embargo, cuando le vi llegar frente a las cámaras (algo que pidió expresamente) y le escuché asumir sus fallos con palabras tan contundentes como humanas, se me pasó enseguida el cabreo.

Hay "estrellas" que se esconden en derrotas mucho más graves (ya saben de quién hablo) y hay grandes profesionales que dan la cara. Aunque sea para recibir bofetadas. Si quedasen algunas migas de reproches que hacer a Varane por este nefasto encuentro, creo que ya han desaparecido del todo. Porque el defensa central campeón del Mundo con Francia y cuatro veces campeón de la Champions con el Madrid acaba de demostrar, con dos excelentes partidos en San Sebastián y en Sevilla, que no se ha dejado hundir, ni siquiera perturbar, por aquella noche de verano. Caerse pero levantarse más fuerte, eso es lo que ha hecho. Una actitud muy madridista.