El ciclista total

El viernes mundialista arrancó con el anuncio del Ineos de cuatro fichajes de una tacada: Richie Porte, tercero en el Tour; Daniel Felipe Martínez, ganador del Dauphiné y de una etapa en la Grande Boucle; Laurent de Plus, emergente escalador belga; y Thomas Pidcock, la joya de la cantera británica. Un mes antes ya había comunicado la contratación de Adam Yates, amarillo en el reciente Tour. Después de su enorme fiasco en la ronda francesa y de la confirmación de que Egan Bernal no tiene la misma fiabilidad que líderes anteriores, ha tirado de talonario para revolucionar su plantilla. Es la ventaja de tener un presupuesto de 46 millones, notablemente por encima de los competidores: UAE (30), CCC (21), Jumbo (20), Movistar (17)… Los fracasos se tapan rápido con billetes. De esta política de fichar a lo mejor del mercado y buenos vatios para todos los terrenos, procede también el oro de la contrarreloj. El italiano Filippo Ganna, de 24 años, se exhibió en Imola con esa potencia y esa aerodinámica que ya le había otorgado otros cuatro maillots arcoíris en persecución en pista.

El Ineos es el equipo total, pero el ciclista total viste otros colores. Wout van Aert se colgó la plata en la crono para ratificar su enorme versatilidad. El belga, que ya dominó el ciclocross con tres títulos mundiales, brilla ahora en todas las especialidades de la ruta. En esta acotada temporada ha sido capaz de ganar dos clásicas tan dispares como la Milán-San Remo y la Strade Bianche, de conquistar dos etapas en el Tour, de fajarse al esprint con los mejores velocistas… Pero lo más sorprendente ha sido verle superar los grandes puertos de la ronda francesa junto a los escaladores. Van Aert terminó vigésimo el Tour. Una actuación que nos empuja a pensar que, si se lo propusiera, podría pelear también por una gran vuelta por etapas. Otra cosa es que quiera proponérselo. Quizá sea más feliz así.