¿Y nosotras qué?

La primera y la segunda división masculina tienen fecha de inicio en unas cuantas horas y un protocolo sanitario establecido para el comienzo de la liga. Mientras, las futbolistas de primera y segunda se han enterado hace unos pocos días que tienen que esperar hasta mediados de octubre para poder empezar la liga si la situación sanitaria lo permite. Una incertidumbre que mata.

¿Por qué unos empiezan cuando toca y otras deben esperar? Yo creo que todo es debido al poco cariño que se le tiene al fútbol femenino. Solo hay que fijarse en las redes sociales. Cada vez que hay un partido con un mínimo de expectación, como por ejemplo la pasada Women´s Champions League aparecen tweets menospreciando el fútbol practicado por mujeres. Y al final son siempre los mismos argumentos y los mismos videos de hace 50 años:

  • Un equipo de cadetes os metería una paliza. Ningún hombre, por el mero hecho de nacer hombre, es mejor futbolista que una mujer. A partir de los 12/13 años, el fútbol se divide en masculino y femenino para que pueda ser practicado de forma segura y resulte atractivo. Es un tema físico. Si Fernando Hierro en su mejor momento o Niklas Süle, el defensa del Bayern, le hace una entrada a Peke, la jugadora del Depor, le podría romper la pierna por cuatro sitios. Pero si Álexia Putellas mete un golazo por toda la escuadra, se lo puede marcar a una portera o a un portero y ahí es donde reside la esencia del fútbol.
  • El fútbol femenino es lento, las porteras no se tiran, no pueden dar tres pases seguidos... El futfem necesita tiempo y confianza para asentarse y dar sus frutos. No hace mucho estaba prohibido jugarlo en algunos países. Desde entonces hasta ahora ha cambiado bastante. La profesionalización del personal (entrenadores, nutricionistas, médicos...) ha hecho que en las ligas mixtas de niños y niñas, los equipos femeninos esten en los primeros puestos de la clasificación e incluso se ha reducido el número de jugadoras que se lesionan de ligamentos.
  • Las futbolistas quieren cobrar lo mismo que los hombres y el fútbol femenino no genera dinero. Las futbolistas son conscientes de la realidad del fútbol femenino, de lo que genera y donde pueden llegar. Las jugadoras han pedido 1000 Euros al mes y una protección básica en caso de lesión, embarazo o despido. El sueldo mínimo según el convenio de fútbol profesional masculino es de 6.500 euros mensuales. Si Noruega, Australia, Dinamarca, Brasil e Inglaterra han igualado los sueldos y bonificaciones entre sus internacionales (hombres y mujeres) por algo será.

Por el simple hecho que el futfem esté creciendo, no significa que le esté robando importancia al masculino. No se trata de una competición entre los dos "fútbols" donde hay que decidir cuál de los dos es mejor. Se pueden compartir espacios e intentar comprender que en esa diferencia está la belleza de este deporte y así, poder disfrutar de él en todas sus versiones. ¿Por qué quedarnos con uno solo si podemos tener los dos? El fútbol femenino ha llegado para sumar, no para dividir.