Sainz puede ser campeón

Antes de comenzar el GP de Italia, hubiéramos firmado un podio de Carlos Sainz. Al acabar la carrera, su segundo puesto tuvo un sabor agridulce, paradojas del deporte. Con Hamilton penalizado y Bottas desaparecido, el madrileño modificó sus ambiciones sobre la marcha. Porque tiene fe en su capacidad, confía en su talento, es un luchador, un ganador. Quería subir a lo más alto del podio consciente de que no será fácil que surjan otras oportunidades similares a lo largo del año, sólo un magistral Gasly se interpuso entre sus deseos y la realidad. Sin embargo, más allá del resultado puntual, yo me quedaría con una nueva exhibición sobre el potencial del español, la demostración de que tiene ante sí mucho recorrido hasta alcanzar su límite.

El sábado anticipó sus aspiraciones con una excelente calificación, sólo quedaba cruzar los dedos para que durante la carrera la fortuna le acompañara algo más que en anteriores grandes premios. Las circunstancias tampoco fueron las ideales, pero sí lo suficiente para cumplir con su parte del trato. Consistente de principio a fin, con una sensacional arrancada y un ritmo más que suficiente para aspirar a ese podio que anhelaba. La interrupción forzada por el accidente de Leclerc generó un escenario diferente, no así la intención de Sainz. Ha refrendado que, con un coche ganador y en las condiciones precisas (ojalá en el resurgir de Ferrari), nada impide soñar que algún día pueda ser campeón. Su actuación en Monza arroja pocas dudas al respecto. Tiempo al tiempo…